Un equipo de investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado un conjunto de metodologías optimizadas para la detección del virus de la gripe aviar altamente patógena H5N1 en entornos de producción láctea. El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Microbiology, responde a la necesidad de blindar la seguridad alimentaria y la vigilancia epidemiológica global tras la detección de este patógeno en ganado bovino en Estados Unidos. El principal valor de la investigación radica en la superación de los retos analíticos que plantea la leche, una matriz biológica compleja que habitualmente dificulta la identificación del virus cuando se encuentra en bajas concentraciones.
Para resolver esta limitación, el laboratorio de Virología Ambiental y Seguridad Alimentaria (VISAFELab) del IATA-CSIC ha diseñado un procedimiento que emplea cloruro de aluminio (AlCl₃) para forzar la agregación y concentración de las partículas virales a partir de grandes volúmenes de muestra. Los resultados demuestran que este método logra recuperar el material genético del virus con eficiencias medias de entre el 17% y el 22% en variantes de leche cruda, pasteurizada y ultrapasteurizada. La cuantificación final se realizó mediante la técnica de referencia RT-qPCR. Además, con el fin de discriminar entre virus infecciosos e inactivados, el equipo evaluó tratamientos previos con cloruro de platino (PtCl₄), evidenciando que, aunque mejora la identificación de partículas intactas, requiere condiciones de inactivación muy intensas que limitan su estandarización rutinaria en planta.
En paralelo, el estudio ha validado protocolos de control en las superficies críticas de las explotaciones ganaderas, prestando especial atención al acero inoxidable y a la silicona presentes en los equipos de ordeño industriales. Al comparar diferentes sistemas de muestreo, los datos determinaron que el uso de hisopos bajo protocolos internacionales recupera una mayor carga viral en comparación con las esponjas comerciales. Las investigadoras Gloria Sánchez y Alba Pérez-Cataluña, directoras del estudio, subrayan que las superficies de las instalaciones actúan como reservorios temporales del patógeno, por lo que la combinación de estos nuevos métodos de concentración en fluidos y muestreo ambiental resulta clave para una detección temprana y para evitar la propagación zoonótica en el sector agroalimentario.