Un equipo del Instituto de Química Médica del CSIC (IQM-CSIC) ha desarrollado una plataforma universal basada en nanopartículas de óxido de hierro capaz de integrar, en un único paso, hasta diez radioisótopos diferentes utilizados en medicina nuclear. El estudio, publicado en la revista NPJ Imaging, supone un cambio de paradigma en el sector, ya que permite unificar procesos que tradicionalmente requerían el diseño de un compuesto químico específico (quelante) para cada elemento radiactivo.
La investigación, liderada por Fernando Herranz, aborda la falta de quelantes universales mediante la incorporación de los radiometales directamente en el núcleo de la nanopartícula. Esta estrategia ha demostrado una estabilidad excepcional, con tasas de retención superiores al 97% tras siete días en suero humano. La versatilidad de la plataforma permite su uso tanto en técnicas de diagnóstico por imagen (PET y SPECT) como en radioterapia, simplificando drásticamente el desarrollo de fármacos teranósticos.
En modelos animales, estas nanopartículas han probado su eficacia en la localización de tumores cerebrales agresivos, como el glioblastoma, y en la detección de trombosis. Además, el diseño favorece una rápida eliminación por vía renal, lo que reduce la toxicidad y el riesgo de sobreacumulación de hierro o radiactividad en el organismo. Según los autores, este avance abre la puerta a tratamientos oncológicos más personalizados y fiables, manteniendo propiedades biológicas constantes independientemente del isótopo empleado.