El Grupo de Química Farmacéutica (GQF) de la IQS School of Engineering ha alcanzado un hito significativo al optimizar el desarrollo preclínico de dos inhibidores de proteína cinasas, facilitando su tránsito a través del denominado "Valle de la Muerte". Esta etapa, que separa el descubrimiento en laboratorio de las fases clínicas, representa habitualmente un cuello de botella debido a la complejidad de los ensayos de seguridad y la necesidad de demostrar una calidad lote a lote reproducible. La investigación, recogida en la tesis doctoral de la Dra. Ana Arias Donaire —dirigida por el Dr. Jose I. Borrell y el Dr. Roger Estrada Tejedor—, ha logrado establecer rutas de síntesis industrialmente escalables y determinar perfiles fisicoquímicos detallados para dos moléculas prometedoras en oncología.
El primer candidato, denominado EB1, es un inhibidor de las cinasas MNKs dirigido al tratamiento del cáncer de mama triple negativo. La investigación ha logrado implementar una síntesis global simplificada a solo tres pasos, lo que reduce drásticamente las barreras para su producción industrial. Asimismo, el estudio metabólico ha identificado la estructura del principal metabolito y uno de sus isómeros, revelando que ambos presentan una actividad superior a la molécula original, además de determinar sus parámetros críticos de farmacocinética tanto por vía oral como intraperitoneal.
Paralelamente, el estudio ha abordado el desarrollo del IQS080, un inhibidor de serina/treonina cinasas diseñado para el cáncer de páncreas. El equipo ha superado la complejidad de la ruta sintética original, optimizando un protocolo industrial de siete pasos que garantiza un rendimiento eficiente. Un aspecto determinante ha sido el análisis del mecanismo de deshidrogenación —paso clave del proceso—, en el que se ha evaluado la influencia del oxígeno y la luz para asegurar la estabilidad del producto. Las pruebas finales han confirmado que esta molécula posee una solubilidad óptima en medios fisiológicos y una farmacocinética versátil, validando su viabilidad tanto para la administración oral como intravenosa. Estos avances dotan a ambas moléculas de los datos técnicos necesarios para facilitar su acceso a las fases clínicas de registro y comercialización.