Cinco de las principales organizaciones del ecosistema de innovación y de la nueva industria tecnológica española —COTEC, BIST, AseBio, AESEMI y Farmaindustria— han comparecido de forma conjunta ante las Comisiones de Ciencia e Innovación y de Industria del Congreso de los Diputados. Los máximos representantes de las entidades han solicitado una política de Estado unificada que sitúe a la innovación disruptiva como el eje vertebrador de la estrategia económica, industrial y de soberanía tecnológica del país.
Durante la sesión, los portavoces señalaron que, aunque España cuenta con una sólida capacidad científica y hospitalaria, persisten graves dificultades estructurales para transferir ese conocimiento al tejido empresarial e industrial. Desde la perspectiva biotecnológica, Ion Arocena (AseBio) advirtió del riesgo de repetir los errores de la revolución digital de los noventa, instando a ubicar la bioproducción en el centro de la autonomía estratégica. Por su parte, Alfonso Gabarrón (AESEMI) incidió en que los semiconductores son una pieza crítica transversal y reclamó instrumentos de financiación adaptados a los largos tiempos de maduración de las tecnologías emergentes.
La brecha entre el descubrimiento científico y la producción industrial, conocida como el 'valle de la muerte', fue el foco de la intervención de Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria. Lladós destacó que España es líder europeo en ensayos clínicos con una inversión anual de 1.000 millones de euros, pero lamentó la falta de madurez en la fase preclínica, lo que provoca que el talento y la propiedad intelectual se desplacen a ecosistemas exteriores. Finalmente, Eduard Vallory (BIST) propuso crear agencias de valorización ágiles y sandboxes regulatorios, mientras que Jorge Barrero (COTEC) urgió a transformar la gobernanza público-privada para competir con la velocidad de ejecución de mercados como Estados Unidos y China.