El ICMM-CSIC desarrolla una "trampa de calor" con nanopartículas para potenciar la quimioterapia contra el cáncer

cesif

El Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid lidera un innovador enfoque terapéutico que utiliza nanopartículas para potenciar la quimioterapia contra el cáncer, reduciendo efectos secundarios.

Un equipo de investigación liderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) ha probado con éxito en modelos celulares un nuevo sistema de nanopartículas que combina quimioterapia con dos formas de calor local. El estudio, que ha sido portada de la revista Advanced NanoBiomed Research, demuestra que la combinación de doxorrubicina con hipertermia magnética y terapia fototérmica permite reducir las dosis de fármaco necesarias, minimizando así los efectos secundarios y la toxicidad sistémica asociados al tratamiento tradicional.

Este enfoque, denominado tratamiento trimodal, utiliza nanopartículas de óxido de hierro —biocompatibles y asimilables por el organismo— que actúan como vehículos para el medicamento. La liberación de la doxorrubicina se activa únicamente cuando las nanopartículas reciben calor mediante un campo magnético y radiación en el infrarrojo cercano. Según explica Ana Espinosa, investigadora del CSIC y líder del estudio, esta sinergia permite alcanzar temperaturas letales para las células tumorales de forma segura, logrando una muerte celular de hasta el 70% a las 72 horas.

La investigación es fruto de una colaboración estratégica entre el ICMM-CSIC, el Instituto IMDEA Nanociencia, el Instituto Curie de Francia y el Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV-CSIC). Aunque los ensayos se han realizado in vitro en células de cáncer de mama, los expertos señalan que el método es escalable y aplicable a diversos tipos de tumores. Este avance sitúa a la nanomedicina española a la vanguardia de las terapias oncológicas dirigidas, abriendo la puerta a tratamientos más específicos, efectivos y menos agresivos para los tejidos sanos.