Un equipo de investigación del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB-CSIC), en colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), la Universidad de Barcelona y la Universidad Grenoble-Alpes, ha logrado visualizar y describir por primera vez cómo la bacteria comensal Thomasclavelia ramosa consigue romper los anticuerpos de la subclase IgA2, una de las principales barreras defensivas de las mucosas. El estudio, publicado en la revista PNAS, desvela un mecanismo enzimático hasta ahora desconocido en la inmunología microbiana.
Para capturar la interacción entre la peptidasa bacteriana y la inmunoglobulina antes de su degradación, los investigadores —liderados por Francesc Xavier Gomis-Rüth y Ulrich Eckhard— inmovilizaron el complejo mediante enlaces de disulfuro estables y utilizaron criomicroscopía electrónica en el Sincrotrón ALBA y el ESRF de Grenoble. El análisis estructural en 3D reveló que un lazo específico del anticuerpo encaja a modo de clavija en la enzima, provocando una rotación molecular que expone la región bisagra de la IgA2 a la hendidura catalítica, inutilizando la función defensiva de la inmunoglobulina.
A diferencia de las peptidasas de otras bacterias que solo atacan la IgA1, la enzima de T. ramosa reconoce una estructura compartida por ambas subclases de inmunoglobulina. Según destacan los autores, este descubrimiento proporciona una base científica sólida para la ingeniería de peptidasas específicas, lo que permitirá en el futuro diseñar agentes terapéuticos dirigidos a eliminar de forma selectiva anticuerpos defectuosos implicados en patologías inmunitarias complejas como la nefropatía o la vasculitis por IgA.