Un equipo de investigación del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-USAL-FICUS) ha descubierto un mecanismo de acción inédito del paclitaxel, uno de los quimioterápicos pertenecientes a la familia de los taxanos más empleados contra tumores sólidos. El trabajo, liderado por el Dr. Miguel Vicente-Manzanares y publicado en la revista Molecular Oncology, demuestra que además de bloquear la división celular mediante la estabilización de microtúbulos, el fármaco desencadena una respuesta mecánica rápida que altera la tensión interna, la capacidad migratoria e invasiva de las células cancerosas.
El estudio, realizado en líneas celulares de osteosarcoma y cáncer de ovario, detalla cómo el paclitaxel provoca la liberación inmediata de la proteína GEF-H1, habitualmente ligada a la red de microtúbulos. Una vez libre, GEF-H1 activa el interruptor molecular RhoA, desencadenando una cascada de señalización que moviliza el motor microscópico de la miosina II no muscular. Este proceso aumenta la contracción celular, reduciendo la superficie del cuerpo celular y generando adhesiones más grandes con la matriz extracelular. La investigación demostró que la inhibición experimental de GEF-H1 o RhoA neutraliza esta hipercontracción.
Asimismo, los autores identificaron que la acetilación de la alfa-tubulina en la región K40 resulta crucial para determinar la velocidad y magnitud de la liberación de GEF-H1, confirmando que el estado químico de los microtúbulos regula las fuerzas mecánicas de la célula. Los investigadores plantean que esta reorganización y generación de fuerza podría favorecer la adaptación del tumor al tratamiento, la invasión de tejidos adyacentes y la aparición de resistencias terapéuticas, abriendo nuevas vías para el diseño de estrategias farmacológicas combinadas que mitiguen las respuestas adaptativas a la quimioterapia.