Un consorcio científico internacional coliderado por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB-CSIC), el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) ha descubierto que la inhibición selectiva de la proteína PARP2 representa una estrategia terapéutica viable para abordar el adenocarcinoma pancreático. Los resultados del estudio, publicados en la revista especializada Science Advances, demuestran en modelos animales que el bloqueo de esta molécula actúa mediante un doble mecanismo oncológico: desencadena la apoptosis celular desde el interior del tumor al impedir la reparación de los errores genéticos derivados del estrés replicativo y, simultáneamente, altera el microambiente tumoral exterior para revertir la condición de "tumor frío", facilitando así la infiltración y el ataque de las células del sistema inmunitario.
La investigación fundamenta su eficacia en el aprovechamiento del estrés replicativo, una vulnerabilidad biológica intrínseca de las células malignas que se multiplican a gran velocidad. En condiciones normales, la proteína PARP2 ejerce un papel esencial en el mantenimiento de la integridad del ADN durante la división celular, por lo que su supresión dirigida provoca un fallo catastrófico en los sistemas de protección del tumor. Pilar Navarro, coordinadora del Grupo de Investigación en Nuevas Dianas Moleculares del Cáncer del HMRIB, ha precisado que los análisis traslacionales realizados en una cohorte de pacientes humanos confirman la conservación de estos mismos mecanismos moleculares, lo que sustenta la necesidad industrial de desarrollar compuestos químicos que actúen de manera exclusiva sobre PARP2, a diferencia de los inhibidores de PARP genéricos disponibles en el mercado.
Los fármacos inhibidores de PARP autorizados actualmente en la práctica clínica presentan limitaciones de uso, restringiéndose a un porcentaje de entre el 5% y el 10% de los pacientes que padecen mutaciones específicas en los genes de reparación del ADN (como BRCA), además de registrar efectos secundarios notables. Por el contrario, José Yélamos, coordinador del Grupo de Investigación en Poli (ADP-ribosa) polimerasas del HMRIB, y la investigadora Neus Martínez-Bosch han destacado que la diana PARP2 podría aplicarse a la mayoría de los pacientes con cáncer de páncreas por su elevado estrés replicativo general, ofreciendo una mayor selectividad y abriendo la vía a terapias combinadas con inmunoterapia. En el proyecto han cooperado entidades de relevancia como el CNIO, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Barcelona, el IDIBELL, el CaixaResearch Institute y la Universidad de Buenos Aires.