Un estudio internacional coliderado por el Francis Crick Institute y la Universidad Complutense de Madrid, con participación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM), ha descubierto que las células inmunitarias T γδ (gamma-delta) requieren mantener activo su receptor de forma continua para preservar su capacidad de vigilancia tisular y respuesta antitumoral. El trabajo, publicado en la revista Nature, desmonta la hipótesis previa que sugería que estas células maduras de respuesta rápida podían operar de manera independiente a su receptor una vez establecidas en los tejidos.
Mediante el uso de un modelo murino con interruptor genético inducible, los investigadores comprobaron que la eliminación del receptor TCRγδ en linfocitos maduros alteró de inmediato su comportamiento funcional y su capacidad de activación. En experimentos con modelos de cáncer de piel y de colon, los ratones con células T γδ desprovistas del receptor mostraron un incremento en la frecuencia de aparición de tumores y un mayor desarrollo tumoral. El equipo confirmó además este mecanismo en células T γδ humanas in vitro, donde la pérdida de la 'antena' receptora redujo significativamente la eficacia para frenar el crecimiento de células malignas.
Según destaca Miguel Muñoz, investigador del CBM-CSIC-UAM, este hallazgo conecta de forma directa las características adaptativas e innatas de los linfocitos T γδ a través de la señalización continuada de su receptor. Aunque se trata de investigación básica, comprender los requerimientos mecánicos para mantener activas estas células en tejidos como la piel o el intestino aporta información clave para diseñar y potenciar futuras inmunoterapias orientadas al reconocimiento y eliminación de masas tumorales.