Un equipo internacional de investigación coliderado por el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC, CSIC-USAL-FICUS) y la Universidad de British Columbia (Canadá) ha descubierto que la administración de cabergolina tras el cese de la lactancia reduce drásticamente el riesgo de desarrollar cáncer de mama. El estudio, publicado en la revista Cancer Discovery, combina resultados en modelos animales con mutaciones en los genes BRCA1 y TP53 con un análisis observacional de historiales médicos de más de 150.000 mujeres en España y Noruega, donde las pacientes tratadas con el fármaco mostraron un 70 % menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad.
La investigación detalla que, tras el destete, la mama inicia una fase de reestructuración denominada involución mamaria. En presencia de mutaciones genéticas, este proceso de limpieza celular puede quedar incompleto, dejando tejido potencialmente precanceroso. La cabergolina ayuda a completar este proceso natural, disminuyendo el área ductal y aumentando la presencia de células inmunitarias defensivas. Como destaca el Dr. Jesús Pérez-Losada, investigador del CSIC en el CIC y codirector del estudio, la ventana posterior a la lactancia supone una oportunidad única para intervenir sin alterar los planes de amamantamiento de las mujeres.
El equipo internacional ha obtenido financiación de la Fundación Gray para poner en marcha un ensayo clínico prospectivo en mujeres con la mutación BRCA1. Tras finalizar la lactancia elegida por las participantes, se evaluarán los marcadores biológicos de riesgo comparando cabergolina frente a placebo. De confirmarse los beneficios, el reposicionamiento de este medicamento ya autorizado podría ofrecer una alternativa preventiva no invasiva frente a opciones agresivas como la cirugía profiláctica o la terapia hormonal en mujeres con alto riesgo genético.