Durante la celebración de su Asamblea General Ordinaria en Madrid, Farmaindustria ha subrayado la necesidad crítica de que Europa recupere su posición como motor de innovación biofarmacéutica. La presidenta de la asociación, Fina Lladós, señaló que el continente ha perdido terreno frente a Estados Unidos y China, regiones que actualmente ofrecen marcos regulatorios más estables y una mayor inversión en I+D. Según Lladós, cada ensayo clínico o patente que se desplaza fuera de las fronteras europeas supone una disminución directa de la competitividad y del empleo cualificado en la región.
La organización ha aprobado en esta sesión su Memoria Anual de 2025 y el presupuesto para el ejercicio 2026, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y los cambios normativos. En este escenario, la futura Ley europea de Biotecnología y la Estrategia de la Industria Farmacéutica en España se presentan como herramientas clave para fortalecer el ecosistema. Los tres pilares estratégicos definidos son: acelerar el acceso de los pacientes a los fármacos, incrementar la realización de ensayos clínicos y expandir el tejido industrial nacional.
Por su parte, el director general de Farmaindustria, Juan Yermo, destacó el potencial de España para convertirse en un referente europeo en el uso secundario de datos de salud a través del Anteproyecto de Ley de Salud Digital. Asimismo, se recordó el impacto económico del sector: se estima que cada euro invertido en medicamentos genera un ahorro de cuatro euros en el sistema público, derivado de la reducción en pensiones, bajas laborales y gasto hospitalario. La patronal concluyó que una industria competitiva es esencial para garantizar la autonomía estratégica y la resiliencia del continente ante futuras crisis sanitarias.