La Efpia y Farmaindustria instan a la UE a evitar un enfoque restrictivo en la Ley de Biotecnología para no frenar la inversión

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La Federación Europea de Asociaciones e Industrias Farmacéuticas (Efpia) y Farmaindustria advierten sobre los posibles efectos negativos de un enfoque restrictivo en la Ley de Biotecnología en la inversión y la innovación en el sector. Según expertos, la flexibilidad regulatoria es clave para recuperar la competitividad industrial.

La Federación Europea de Asociaciones e Industrias Farmacéuticas (Efpia) ha emitido un posicionamiento oficial sobre la Ley de Biotecnología, actualmente en fase de tramitación en el Parlamento Europeo. La patronal continental advierte de que el éxito de esta normativa de cara a recuperar la competitividad industrial frente a mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Suiza dependerá de la flexibilidad regulatoria. El documento incluye un análisis realizado por la consultora Copenhagen Economics que evalúa el impacto de ampliar en 12 meses el Certificado Complementario de Protección (CCP) para medicamentos innovadores. Según el informe, bajo un escenario de criterios de elegibilidad amplios, la Unión Europea podría captar más de 45.000 millones de euros adicionales en inversión extranjera directa, incorporar a 24.500 pacientes más en ensayos clínicos y desarrollar 18 nuevos fármacos en suelo comunitario en los próximos 15 años.

El estudio técnico subraya que los beneficios macroeconómicos y asistenciales de la prórroga regulatoria están estrechamente ligados a la amplitud y flexibilidad de las condiciones de acceso, más que a la mera extensión temporal de la patente. En un entorno internacional donde la oferta de propiedad intelectual de la UE se sitúa rezagada respecto a sus competidores globales y apenas por delante de China, la Efpia alerta de que un alcance limitado de la ley frustrará la atracción de capitales para bioproducción de última generación. Nathalie Moll, directora general de la federación, ha remarcado que penalizar los incentivos a la innovación contradice de forma directa las directrices del Informe Draghi, comprometiendo empleos de alta cualificación y provocando que los proyectos de I+D migren a otras regiones del mapa global.

Por su parte, la industria farmacéutica nacional ve en esta coyuntura legislativa el instrumento idóneo para subsanar la falta de ambición detectada en la reforma de la legislación farmacéutica general europea. Juan Yermo, director general de Farmaindustria, ha enfatizado la necesidad de establecer un marco de coherencia regulatoria, financiación sostenible y digitalización avanzada con IA para que el tejido industrial recupere el liderazgo perdido. Desde la perspectiva del mercado español, la estabilización de estas bases jurídicas resulta crítica para consolidar el territorio como un hub de producción y desarrollo biomédico de referencia. Estas proyecciones regulatorias se complementan con análisis previos de la consultora CRA, que estiman que un incremento de la competitividad biofarmacéutica aportaría hasta 18.000 millones de euros a la economía europea y el lanzamiento de 200 medicamentos en la próxima década.