El cribado de cáncer colorrectal consolida su avance histórico al alcanzar una cobertura del 38,7% en la población diana

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El Ministerio de Sanidad revela que la detección precoz del cáncer en España se ve afectada por la baja participación ciudadana en los programas de cribado, con datos preocupantes sobre tumores ginecológicos.

El Ministerio de Sanidad ha publicado un informe monográfico sobre la detección precoz del cáncer en España, elaborado a partir de los datos consolidados de la Encuesta de Salud de España. El documento revela una tendencia preocupante en la monitorización de los tumores ginecológicos, donde la participación ciudadana en los programas de cribado regular continúa sin recuperar las métricas previas a la crisis sanitaria de la COVID-19. En el ámbito del cáncer de mama, únicamente el 68% de las mujeres de entre 50 y 69 años se ha sometido a una mamografía en los últimos dos años, lo que representa una contracción de 13,5 puntos porcentuales frente al 81,5% registrado en el ejercicio 2017. Las autoridades sanitarias apuntan a que este descenso obedece a deficiencias en la periodicidad y continuidad de las citas, un factor crítico que compromete la efectividad clínica de las campañas institucionales de prevención.

Una evolución análoga se observa en el diagnóstico precoz del cáncer de cuello uterino. En 2023, el 75,6% de la población femenina de 25 a 64 años declara haberse realizado una citología vaginal en el último lustro, manteniéndose por debajo del umbral de estabilidad del 80% previo a la pandemia. Asimismo, el informe analiza la integración de la prueba del virus del papiloma humano (VPH) como herramienta de cribado primario, reflejando una fase de implantación todavía incipiente en la infraestructura del Sistema Nacional de Salud (SNS): solo el 25,6% de las mujeres de 35 a 65 años se ha realizado este test molecular en los últimos cinco años, mientras que más del 70% afirma no habérselo efectuado nunca. Los datos evidencian la necesidad de acelerar la transición hacia este modelo tecnológico e industrial de diagnóstico, que actualmente presenta marcadas brechas de adopción en función del territorio.

En contraposición, el balance de salud pública muestra un avance sostenido en la detección del cáncer colorrectal, impulsado por la progresiva maduración de los programas de cribado en las comunidades autónomas. La utilización de la prueba de sangre oculta en heces en la población de 50 a 69 años ha escalado hasta el 38,7%, una cifra que contrasta con el marginal 3,4% reportado en 2009. A pesar de este crecimiento histórico, el informe advierte de que el 45,2% de la población diana nunca se ha sometido a este test preventivo. Ante este escenario, el Ministerio de Sanidad ha reafirmado su compromiso para homogeneizar la cartera de servicios diagnósticos en todo el SNS, orientando las estrategias de gestión a eliminar las barreras de acceso en los grupos más vulnerables y coordinar una implantación equitativa de las tecnologías biomédicas de detección.