Un equipo de investigación liderado desde el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM) y el Instituto Universitario de Biología Molecular (IUBM) ha desarrollado una plataforma biotecnológica de vacunas basada en nanovesículas sintéticas que replican la funcionalidad de las vesículas extracelulares. El trabajo, dirigido por el grupo de la Dra. María Yáñez-Mo y publicado en la revista científica Journal of Controlled Release, demuestra que la incorporación estratégica de la proteína tetraspanina CD9 en la superficie de estas nanoestructuras incrementa de forma significativa la respuesta inmunitaria del organismo frente a antígenos que habitualmente presentan una baja inmunogenicidad.
La plataforma funciona como un sistema de entrega (delivery system) avanzado capaz de encapsular o presentar antígenos específicos y transportarlos con alta precisión hacia el sistema inmune. La clave del mecanismo de acción radica en que estas nanovesículas son captadas de manera preferente por los macrófagos, células clave en el procesamiento y presentación de antígenos al resto de la cascada defensiva. En ensayos in vivo con modelos murinos, la tecnología logró una inmunogenicidad superior al evaluar antígenos del parásito Leishmania, así como al probar la proteína Spike del virus SARS-CoV-2, confirmando su carácter agnóstico respecto al tipo de patógeno evaluado.
Asimismo, la investigación destaca la flexibilidad formulativa de este vector sintético, el cual permite la coencapsulación de diferentes adyuvantes. Esta modulación galénica capacita a la plataforma para dirigir la polarización de la respuesta inmune hacia distintos perfiles (como respuestas de tipo Th1 o Th2) en función del adyuvante seleccionado. Este avance abre una vía prometedora para el escalado e industrialización de vacunas de nueva generación, adaptables tanto a enfermedades infecciosas complejas y desatendidas como a posibles patógenos emergentes.