La osteoporosis es una de las enfermedades metabólicas óseas más prevalentes en el mundo y una de las principales causas de discapacidad en la población adulta mayor1. Silenciosa durante años, suele manifestarse tras la primera fractura, momento en el que su impacto físico, emocional y socioeconómico se hace evidente. En España, el progresivo envejecimiento de la población y los cambios en los estilos de vida han incrementado su incidencia, convirtiéndola en un verdadero desafío de salud pública2.
En las últimas décadas, el conocimiento sobre sus mecanismos fisiopatológicos, diagnóstico y tratamiento ha avanzado de forma notable. A este progreso se suman las nuevas estrategias terapéuticas disponibles y el impulso de los biosimilares, que están mejorando el acceso a tratamientos biológicos eficaces como los biosimilares de teriparatida y denosumab3,4.
Una enfermedad silenciosa, pero de gran impacto
La osteoporosis se caracteriza por una disminución de la densidad mineral ósea y una alteración de la microarquitectura del hueso, lo que provoca un aumento de su fragilidad y un mayor riesgo de fracturas, especialmente en la cadera, la columna vertebral y la muñeca5.
Según datos de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), más de tres millones de personas en España padecen esta patología, la mayoría mujeres posmenopáusicas2. En este grupo, la prevalencia alcanza hasta un 35% a partir de los 50 años y supera el 50% en mayores de 706.
Las fracturas por fragilidad son la consecuencia clínica más grave: se estiman alrededor de 330.000 fracturas osteoporóticas anuales, de las cuales unas 60.000 son de cadera7. Estas últimas se asocian a una elevada mortalidad —en torno al 20% en el primer año— y a una importante pérdida de autonomía8. En los hombres, aunque la prevalencia es menor, la mortalidad tras una fractura de cadera es incluso superior9.
Causas y factores de riesgo
El hueso es un tejido vivo en constante remodelación. Su integridad depende del equilibrio entre la formación ósea, mediada por los osteoblastos, y la resorción, mediada por los osteoclastos10. Con el envejecimiento —y especialmente tras la menopausia— este equilibrio se rompe, favoreciendo la pérdida progresiva de masa ósea10.
Entre los principales factores de riesgo destacan la edad avanzada, la deficiencia estrogénica, la escasa ingesta de calcio y vitamina D, el sedentarismo, la falta de exposición solar, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el bajo peso corporal y determinadas enfermedades crónicas como la artritis reumatoide, el hipertiroidismo o la insuficiencia renal11.
En los hombres, la osteoporosis puede relacionarse con hipogonadismo, déficit de testosterona o tratamientos hormonales asociados al cáncer de próstata12.
Tratamiento: restaurar el equilibrio óseo
El objetivo del tratamiento farmacológico de la osteoporosis es reducir el riesgo de fracturas restaurando el equilibrio entre resorción y formación ósea. Las terapias se dividen principalmente en dos grandes grupos, según su mecanismo de acción13:
- Antirresortivos, como los bifosfonatos, denosumab, raloxifeno o estrógenos, que inhiben la actividad de los osteoclastos para frenar la pérdida ósea.
- Anabólicos, como teriparatida, abaloparatida o romosozumab, que estimulan la actividad de los osteoblastos para favorecer la formación de nuevo hueso.
Las estrategias terapéuticas secuenciales —combinando inicialmente fármacos osteoanabólicos y posteriormente antirresortivos— han demostrado una mejora significativa en la densidad mineral ósea y una reducción del riesgo de fractura14.
Teriparatida y denosumab: mecanismos complementarios en la reconstrucción y protección ósea
En el abordaje de la osteoporosis severa, tanto teriparatida como denosumab desempeñan un papel fundamental, aunque con mecanismos de acción distintos que las convierten en opciones complementarias dentro del arsenal terapéutico.
- Teriparatida es un fragmento activo de la hormona paratiroidea humana (PTH 1-34) que estimula de forma directa a los osteoblastos. Ha demostrado aumentar significativamente la densidad mineral ósea y reducir la incidencia de fracturas vertebrales y no vertebrales15. Su uso está limitado a 24 meses de tratamiento por vía subcutánea.
- Denosumab es un anticuerpo monoclonal que actúa bloqueando la proteína RANKL, inhibiendo la maduración y función de los osteoclastos. Ha demostrado reducir el riesgo de fracturas vertebrales en un 68% y de cadera en un 40% a lo largo de 3 años16. Se administra por vía subcutánea cada seis meses.
Ambos tratamientos ofrecen alternativas eficaces en pacientes con alto riesgo de fractura y su uso secuencial permite maximizar el resultado clínico y estructural del hueso17.
El valor estratégico de los biosimilares
Los biosimilares son medicamentos biológicos que han demostrado alta similitud con su fármaco de referencia en calidad, eficacia y seguridad, sin diferencias clínicamente significativas18.
La introducción de biosimilares de teriparatida y denosumab en España es un hito relevante, ya que permite ampliar el acceso a tratamientos avanzados sin comprometer la calidad, al tiempo que contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario19.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha avalado su uso tras exhaustivos estudios comparativos de farmacocinética, farmacodinámica y eficacia clínica18–20.
El futuro de la osteoporosis
A pesar de los avances, la osteoporosis sigue infraidentificada e infratratada: solo un 20–30% de los pacientes con fractura por fragilidad reciben tratamiento farmacológico posterior21, lo que aumenta significativamente la probabilidad de segunda fractura.
El futuro apunta hacia una mejora en la identificación de pacientes de riesgo, la implantación de Fracture Liaison Services (FLS) a nivel hospitalario y el uso de tecnologías digitales y biomarcadores que permitan un seguimiento más personalizado22. En paralelo, los biosimilares consolidan su papel como agentes de innovación responsable, accesibilidad terapéutica y sostenibilidad sanitaria.
La osteoporosis no es inevitable: es una enfermedad prevenible, diagnosticable y tratable. El reto es garantizar un acceso equitativo y temprano a terapias eficaces para reducir la carga sanitaria y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
Referencias:
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- SEIOMM. Osteoporosis y fracturas por fragilidad en España. Informe SEIOMM 2024.
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Artículo escrito por:
Marta Benítez
Business Unit Director de la Unidad de Biotecnología
Gedeon Richter