Revista Farmabiotec Número 8
84 farmaBIOTEC #8 y desafíos que supone el desarrollo de esta estrategia tera- péutica, en muchos casos apoyándose en la investigación previa llevada a cabo por los centros académicos. Esto ha llevado a que varios productos CAR-T hayan sido aproba- dos por las agencias reguladoras para el tratamiento de diferentes neoplasias hematológicas: Kymriah (tisagen- lecleucel), Yescarta (axicabtagene ciloleucel), Tecartus (brexucabtagene autoleucel), Breyanzi (lisocabtagene maraleucel), Carvykti (ciltacabtagén autoleucel) y Abecma (idecabtagén vicleucel). Todos estos productos utilizan construcciones de segunda generación pero difieren en algunos de los dominios específicos incluidos en el CAR, en el vector viral utilizado para la entrega del transgen CAR y en ciertos aspectos del proceso de fabricación. La terapia celular con estos CAR-T comerciales, ha supuesto un avance importante en el tratamiento del cán- cer, pero aún existen desafíos que limitan su aplicación a todos los pacientes que podrían beneficiarse de él y que es necesario abordar. Dos de los principales problemas que se plantean son la accesibilidad al tratamiento y el coste . La producción de las CAR-T en las unidades de pro- ducción centralizadas en las industrias farmacéuticas que tienen los productos CAR-T aprobados, supone una logística muy complicada que limita la accesibilidad a los pacientes: • La complejidad y laboriosidad de la preparación del tratamiento en unidades de producción centralizadas, limita la accesibilidad al tratamiento porque la capaci- dad de producción es limitada y es necesario disponer de ventanas (slots) de producción. • Debido a la producción centralizada, el tiempo necesa- rio para poder disponer de las células puede ser prolon- gado, ya que, al tiempo necesario para la producción y el tiempo necesario para obtener los resultados de los controles de calidad requeridos para la liberación de las células, hay que añadir el tiempo para gestionar los envíos y para la obtención de un slot de producción. Esto puede hacer que, en muchas ocasiones, los pacientes no lleguen en las condiciones adecuadas a la infusión de las células y, por tanto, no se beneficien del tratamiento. Además, el interés de la industria puede centrarse en enfermedades prevalentes y limitar el acceso a otros pacientes que también pudieren beneficiarse de esta estrategia por falta de interés comercial en el desarrollo de células CAR-T para enfermedades de menor prevalencia. El coste de las células CAR-T comerciales es también un problema que puede limitar la aplicación de esta terapia. A los costes de producción se suman los costes asociados con los ensayos clínicos y la obtención de la aprobación regulatoria, además de los beneficios para la empresa. Solo como ejemplo, el precio de lista de los CAR-T está entre 300.000-400.000€ por paciente. Este precio, unido a los costes asociados a los gastos de hospitalización y manejo de los pacientes, podría hacer inviable este tra- tamiento por la incapacidad de los sistemas sanitarios de asumir los gastos derivados del mismo. Sin duda, es una gran preocupación para las Autoridades Sanitarias Nacionales el coste sin precedentes que supondría la aprobación progresiva de estos MTA para enfermedades prevalentes. En este sentido, la producción de las células CAR-T en centros académicos es una oportunidad que podría aumentar el acceso de pacientes al tratamiento y a un menor coste. No debemos olvidar que las instituciones académicas han sido desde los inicios las principales impulsoras del avance de estas terapias, y en paralelo al desarrollo que está haciendo la industria farmacéutica, la academia continua impulsando la investigación y el desa- rrollo de este producto. Como se ha mencionado previamente, las entidades que fabrican MTA deben cumplir con rigurosos estándares de calidad para lograr la autorización por parte de las agen- cias reguladoras, y esto aplica también a las instituciones académicas. Esto requiere disponer de la infraestructura necesaria, personal cualificado y recursos financieros para mantener esta estructura y desarrollar los MTA. Algunos centros académicos que trabajan en el desarrollo de MTA, disponen de salas blancas para la producción de CAR-T y tienen la certificación de la AEMPS del cumplimiento de NCF en la producción de las mismas. Por ello, la calidad de los productos obtenidos es igual a la calidad de los pro- ducidos en la industria farmacéutica. Sin embargo, la uti- lización de células CAR-T académicas generalmente se encuentra en etapas más tempranas de desarrollo porque su capacidad se limita a la realización de ensayos clínicos en fase temprana para demostrar seguridad y eficacia en un pequeño número de pacientes y no es posible llegar a la realización de los ensayos clínicos fase III debido a la gran inversión necesaria para ello, por lo que es altamente improbable que un CAR-T académico consiga autoriza- ción de comercialización. Sin embargo, existe la posibilidad de utilizar las CAR-T académicas en el ámbito hospitalario sin autorización de comercialización, mediante la fórmula de exención hospi- talaria . En este caso, contemplado en el Reglamento (CE) Nº 1394/2007, son las autoridades nacionales, en nuestro caso la AEMPS, las que regulan la autorización del MTA de fabricación no industrial, según el Real Decreto 477/2014 de 13 de junio, por el que se establecen también los requi- sitos de trazabilidad y de farmacovigilancia de estos medi- camentos una vez autorizados. La exención hospitalaria supone el uso del MTA en una institución hospitalaria bajo responsabilidad profesional exclusiva de un médico cole- giado, con el fin de cumplir una prescripción facultativa individual de un producto hecho a medida destinado a un solo paciente. Terapia celular
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