Revista Farmabiotec Número 4

LA NECESIDAD DE IDENTIFICAR NUEVOS BIOMARCADORES CIRCULANTES EN ENFERMEDAD DE ALZHEIMER Los fracasos farmacológicos recurrentes en los últimos años en el campo de la enfermedad de Alzheimer deben hacernos replantear la forma en la que estamos intentando intervenir en esta enfermedad. Dr. Javier S. Burgos Muñoz, Investigador Distinguido de la Unidad Predepartamental de Medicina de la Universitat Jaume I de Castellón Es cierto que el desarrollo de fármacos es una dis- ciplina con una altísima tasa de fracaso (por encima del 90%), lo cual se agrava en enfermedades comple- jas como el mal de Alzheimer, tanto porque todavía se desconoce su origen etiopatogénico, como por la larga duración de esta enfermedad, lo que dificulta su estu- dio. Desde que en el año 2003 se aprobó la meman- tina, ningún otro fármaco para tratar la enfermedad de Alzheimer ha aparecido en el horizonte terapéutico, con la excepción del aducanumab (Adulhem) de Biogen, que ha durado menos de un año en el mercado tras una polémica aprobación acelerada por la FDA el pasado 7 de junio de 2021. Hasta el momento, los antiamiloido- génicos han ido acumulando un fracaso detrás de otro (como el crenezumab y el ganterenumab de Roche, o el solanezumab de Eli Lilly), y la única luz al final del túnel es la del lecanemab de Biogen-Eisai, que ha arrojado una disminución del deterioro cognitivo en un 27% en el estudio fase III CLARITY. En este sentido, también nos queda por conocer los resultados del donanemab, de Eli Lilly. Aunque con la vista puesta en los estudios en curso, tenemos la obligación de analizar por qué hasta el momento no disponemos de una nueva generación de compuestos frente a la enfermedad de Alzheimer. Varias son las razones por las que estos fármacos pue- den estar fallando (o por lo menos no dando el resultado esperado). Evidentemente el riesgo de selección de una diana incorrecta en el desarrollo de esta enfermedad sobrevuela el campo de conocimiento: tal vez el b-ami- loide no sea la diana en la que intervenir. El momento de inicio del tratamiento, así como su duración, podría ser otra de las razones (aunque el fallo del crenezumab en la variante genética de la enfermedad no aporta demasiadas esperanzas en este sentido). La elección de biomarcadores adecuados para el seguimiento de la enfermedad y para estudiar la eficacia de los fármacos también podría ser una muy buena razón de peso. De hecho, para el seguimiento de la evolución de la enfermedad de Alzheimer, y también para evaluar la eficacia de potenciales fármacos modificadores, se sue- len utilizar diferentes estrategias. Los más comunes son los ensayos neuropsicológicos, las técnicas de imagen y los marcadores de líquido cefalorraquídeo. Cada una de estas técnicas tienen una serie de ventajas, pero tam- bién algunos inconvenientes. A grandes rasgos, podría- mos decir que los ensayos neuropsicológicos requieren de profesionales de los que no disponen todos los cen- tros sanitarios, aunque miden precisamente aquello que queremos detener: el deterioro cognitivo de los pacien- tes. El problema con estos ensayos es que los resulta- dos pueden estar influidos por factores subjetivos, y en ese caso no reflejarían la patología subyacente. Las técnicas de imagen específicas para la detección del FARMABIOTEC INVIERNO 2022 66 MUNDO BIOTECH | BIOMARCADORES

RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw