Revista Farmabiotec Número 13
#13 farmaBIOTEC 21 este modelo, no solo sus restricciones”, añade Hidalgo. Por su parte Eduardo Pérez , Analyst, Tech Transfer Agrifood Fund, Clave Capital , coincide a la hora de señalar que la bioeconomía en España se encuentra “en una fase de crecimiento y desarrollo , con un enfoque creciente en la sostenibilidad y la innovación ”. A pesar de esto ha identificado algunos desafíos que todavía deben supe- rarse como la necesidad de mayor inversión en inves- tigación y desarrollo , la implementación de políticas más efectivas y políticas regulatorias más flexibles que “fomenten la transición hacia una economía más verde”. En este sentido, ha comparado el escenario que obser- vamos en España con la situación actual en otros paí- ses. “En Europa, países como Finlandia y Alemania son referentes en materia de bioeconomía. Finlandia destaca por su uso eficiente de los recursos forestales y su enfo- que en la economía circular gracias a la adopción de su plan de Estrategia Nacional en Bioeconomía desde 2014, mientras que Alemania lidera en investigación y desarro- llo de biotecnología. Tomar nota de las prácticas exitosas en estos países puede proporcionar valiosas lecciones para impulsar la bioeconomía en España”. La situación actual de la inversión en bioeconomía en España Según los datos de la Comisión Europea, el sector de la bioeconomía generó un volumen de negocio de 75.000 millones de euros en España en 2021 . Desde AseBio hemos identificado en los últimos años un creciente inte- rés por parte de los inversores en compañías biotecno- lógicas cuyas innovaciones se centran en áreas que van más allá de la salud. En su intervención, Hidalgo ha puesto el foco en la situa- ción del ecosistema de inversores en el sector agroali- mentario en España . Un mercado que ha calificado como “incipiente” ya que se encuentra en sus primeros cinco años de recorrido. “Aún estamos en fases de entendi- miento de todos los operadores : centros tecnológicos, grupos de investigación, start ups, corporaciones, fondos de inversión e instituciones”. “Ahora entramos en una fase de madurez muy intere- sante , donde el venture capital, ahora sí, está entendiendo cómo aplicar las tesis de inversión a una start up en la categoría agrifoodtech. Y lo que quizás necesitemos sea una estrategia país para organizar la llegada de la tecno- logía a una industria, la alimentaria, que es más atomi- zada que otros sectores y necesita unirse para alcanzar la debida escala y actuar como gran demandante de inno- vación”, ha analizado Hidalgo. “Hay políticas europeas y nacionales para el impulso de la bioeconomía en todos los sectores , totalmente ali- neadas con el concepto de economía circular. En el sector agroalimentario existen diversos programas de impulso al desarrollo de soluciones tecnológicas en el sector de la bioeconomía para mejorar el uso de recursos biológi- cos de forma sostenible y también para la valorización de subproductos agroalimentarios en nuevos ingredien- tes, materias primas o energía”, ha expuesto Nora Alonso , Partner and Chief Investment Officer of the Agri-Food Tech Fund, Swanlaab Venture Factory . A pesar de esta fotografía Alonso ha incidido en que aún nos encontramos con grandes barreras , entre las que ha destacado en la etapa de desarrollo “el acceso a la financiación tanto por parte de las instituciones públicas como por las empresas que permita un desarrollo tecno- lógico y una transferencia de tecnología más eficiente y real al mercado , y en la fase comercial, los marcos regu- latorios para la aprobación y comercialización de nuevas tecnologías y productos derivados”. Razones por las que ha matizado que “tenemos que tomar conciencia como ecosistema agroalimentario, de la necesidad urgente de desarrollar la bioeconomía en este sector , para hacer frente a los retos de la sostenibilidad, del cambio climá- tico y el social, a los que el sector agroalimentario español está especialmente expuesto”. “Al considerar una inversión en una empresa del sector agroalimentario, es fundamental evaluar varios elemen- tos clave. Primero, la sostenibilidad y prácticas agrí- colas responsables son cruciales para garantizar un impacto ambiental mínimo y cumplir con las normativas y segundo, la capacidad de innovación y adopción de tecnología avanzada es vital para aumentar la eficiencia y competitividad”, añadía Pérez. “Además, la solidez finan- ciera y un equipo promotor experimentado y comprome- tido aseguran que la empresa esté bien posicionada para enfrentar desafíos y aprovechar oportunidades en el mer- cado. Es también importante contar con una propiedad intelectual robusta que proteja las innovaciones, y, si se trata de un producto de alimentación, asegurar que sea sostenible y saludable, pero sobre todo sabroso para el consumidor final”, concluye, ASEBIO te cuenta
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw