Revista Farmabiotec Número 11

80 farmaBIOTEC #11 Esta dualidad es el pan de cada día en nuestro campo, y pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más humano y directo para apoyar a ambos en su desarrollo profesional. Teoría y práctica frecuentemente van por caminos separa- dos, y este desajuste es especialmente palpable cuando los que acaban de graduarse, novatos en experiencia, intentan abrirse paso en un mercado laboral que no cesa de evolu- cionar. Tampoco es pequeña la distancia entre academia e industria, siendo paradójico además que este sector sea uno de los más intensivos en conocimiento. Los colegios profesionales, ¿estamos realmente facilitando este tránsito? ¿Hacemos lo suficiente para conectar la ener - gía y frescura de los nuevos graduados con la sabiduría y la experiencia de los más curtidos? ¿Fomentamos que se tien - dan puentes entre realidades distintas, pero complementarias y necesitadas la una de la otra? No se trata solo de conseguir un empleo, sino de forjar una carrera, y de que a medida que el profesional avanza en ella, consiga abrirse más puertas, y no al contrario. Navegando por aguas procelosas El mercado laboral farma/biotech es un terreno dinámico y altamente especializado, donde la frescura de las ideas y la profundidad del conocimiento deben ir de la mano. Sin embargo, la realidad para quienes se adentran en este sector es frecuentemente abrumadora. Los recién graduados que quieren emprender su andadura en la industria se enfren- tan a un mundo donde los títulos y las especializaciones son solo el comienzo, y donde la experiencia práctica (y me refiero a práctica “de verdad”) es muchas veces inaccesible a través de los canales educativos convencionales. Por otro lado, los profesionales con años de experiencia en la acade - mia que quieren dar un golpe de timón y cambiar de rumbo laboral, se ven en la necesidad de recalibrar sus competen- cias y adaptarse a nuevas realidades laborales muy distan- tes del que ha sido su día a día durante años. Este escenario dibuja una brecha significativa entre lo que se enseña en las aulas y lo que se demanda en la empresa. Es una distancia que no se mide en términos de habilida- des técnicas, sino más bien en la capacidad de adaptarse a un entorno tremendamente competitivo y en constante cambio. La pregunta que surge entonces es cómo podemos los colegios profesionales actuar como catalizadores en la transición de nuestros colegiados hacia este espacio com- petitivo, cómo podemos tender puentes que permitan a los nuevos, y no tan nuevos, profesionales no solo cruzar al otro lado, sino hacerlo con confianza y solidez. ¿Listos para el cambio? Tradición y reputación han colocado a los colegios de las llamadas “profesiones liberales” (abogados, ingenieros, médicos…) en una posición de influencia y respeto dentro de la sociedad. Estas instituciones han sabido no solo agrupar a sus miembros bajo altos estándares profesionales, sino también ofrecer una voz colectiva poderosa. Sin embargo, cuando volteamos la mirada hacia otros colegios (que en lo que me atañe hoy a mí incluye a los colegios de químicos, biólogos… y asociaciones profesionales afines) la historia parece diferente. Amenudo se percibe que estamos un paso detrás, lidiando con la sombra de un reconocimiento menor. INNOVACIÓN Formación Puentes de conocimiento En mi experiencia diaria, ya sea buscando nuevos talentos para sumar a nuestro equipo o en mi rol de Vicedecano del Colegio de Químicos e Ingenieros Químicos del País Vasco, Burgos y La Rioja, me encuentro constantemente con dos realidades: recién graduados ansiosos por demostrar su valía y profesionales con años de servicio esforzándose por actualizarse. Egoitz Astigarraga Arribas, CEO de IMG PHARMA BIOTECH, Vicedecano del COQIQ - Colegio de Químicos e Ingenieros Químicos del País Vasco, Burgos y La Rioja.

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