Revista Farmabiotec Número 11

#11 farmaBIOTEC 45 Oscar. Poniendo la atención en su actividad farmacoló- gica, se puede agrupar a las proteínas bioterapéuticas en cinco grupos: (a) aquellas que reemplazan proteínas defi - cientes o anormales, (b) las que aumentan vías ya existen - tes, (c) las que brindan funciones o actividades nuevas y emocionantes, (d) las que bloquean moléculas u organis- mos, y (e) las que liberan o hacen de transportadoras para otras moléculas como radionúclidos, fármacos citotóxi - cos o proteínas efectoras. Pero espera, ¡hay más! Las pro- teínas bioterapéuticas también pueden ser clasificadas a nivel molecular, encontrándose así los fármacos basa- dos en anticuerpos, los anticoagulantes, las proteínas de fusión Fc y los factores de crecimiento. Y, por último, pero no menos importante, existe una división según su meca - nismo molecular de acción, que nos lleva a las proteínas de unión no covalentes, proteínas de unión covalente y, por supuesto, ¡el grupo de "otros"! La diversidad y complejidad de estas clasificaciones reflejan el amplio abanico terapéutico que ofrecen las proteínas bioterapéuticas. Del mismo modo, esta amplia gama de clasificaciones destaca su versatilidad intrínseca y el potencial que poseen para abordar diversas condicio- nes médicas y enfermedades. Ventajas y desventajas de las proteínas terapéuticas Las proteínas terapéuticas, como los mAb, están suje- tas a rigurosas evaluaciones de seguridad, inmunoge- nicidad, calidad y eficacia por parte de las autoridades correspondientes (EMA, FDA, etc.) En términos de segu- ridad, la interacción de las proteínas terapéuticas con sus objetivos específicos y no deseados puede inducir efectos secundarios, destacándose la sobreestimulación inmuni- taria en algunos casos. La inmunogenicidad, evidenciada por lo elevada que era en los primeros mAb murinos, ha impulsado el desarrollo de variantes menos inmunogénicas, como los mAb qui- méricos o humanizados. Este cambio paradigmático en la producción de proteínas bioterapéuticas ha llevado a un uso creciente en la última década de líneas celulares humanas. Estas ofrecen la ventaja de producir proteínas recombinantes con modificaciones postraduccionales más consistentes con las proteínas humanas endógenas. La calidad, que es un factor determinante para la apro- bación por parte de las autoridades reguladoras, se cen- tra en una serie de criterios rigurosos que incluyen la baja heterogeneidad y la alta pureza de las proteínas. Para cumplir con estos estándares, se requieren procesos de producción minuciosamente diseñados, líneas celulares estables y métodos de purificación altamente eficaces, lo que implica una gran atención en cada etapa del proceso de fabricación. La eficacia, aunque fundamental, puede variar, como se evidencia en el tratamiento con el anticuerpo Trastuzumab para el cáncer de mama HER2-positivo. Dicha variabilidad en las respuestas puede deberse a factores como la resis- tencia preexistente o la limitada penetración en tejidos. Se están implementando enfoques, como los anticuerpos multiobjetivo, para mejorar la eficacia de estas terapias y Biofármacos

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