Revista Farmabiotec Número 7

24 farmaBIOTEC #7 por la ONU la producción de alimentos debería aumentar un 60% para el año 2050, lo que requerirá 593 millones de hectáreas adicionales de tierras agrícolas para satis- facer estas demandas, tal y como explican desde MOA Foodtech, compañía centrada en la revalorización de los subproductos de la industria alimentaria a través de la bio- tecnología y la inteligencia artificial para obtener productos de alto valor. “En MOA estamos utilizando más de 20 subproductos diferentes para desarrollar ingredientes. Nuestros microor- ganismos se alimentan a base de fuentes de carbono y de nitrógeno, por esta razón la cantidad de subproductos que podemos emplear es muy extensa. Sin embargo, es una tecnología incipiente y por ahora nos centramos en fuen- tes de carbono y de nitrógeno más sencillas. Algunos de los subproductos que consideramos que tienen mucho potencial son por ejemplo de la industria del azúcar o de la pasta”, expresa Bosco Emparanza, CEO y fundador de la compañía. “Todo parece indicar que está llegando el gran momento de la biotecnología en la industria agroalimentaria. Nuestra forma de producir alimento ha hecho que sea la industria más contaminante y que más degradación causa en el medio ambiente, por otro lado, los hábitos de la sociedad están cambiando”. En este sentido, Emparanza señala que “se demandan alimentos más sostenibles y nutritivos, y esto crecerá de manera significativa con las nuevas generaciones. Además, las grandes empresas se están posicionando. Por ejemplo, Nestlé se ha propuesto ser ‘net zero’ en 2050 y más del 70% de su huella de carbono viene de los ingre- dientes que Nestlé emplea. Estos nuevos ingredientes y proteínas alternativas van a revolucionar la industria. En 2030 se espera un crecimiento exponencial en el consumo de proteínas de origen de fermentación”, concluye. Nuevas fuentes alimentarias en la cadena de valor agroalimentaria El sector agrícola es el responsable del 30% de las emi- siones mundiales de gases de efecto invernadero y el 80% de la deforestación mundial es resultado de la expansión agrícola. Entre el 75-80% de la superficie agrícola a nivel global está destinada a la producción de alimentos para animales. Hallar fuentes alternativas de abastecimiento es fun- damental para garantizar la seguridad alimentaria. Entre las soluciones que se están trabajando encontramos la producción de proteínas alternativas derivadas de fuentes que, hasta el momento, no habían sido explotadas como los insectos. Tebrio es una compañía española dedicada a la cría y transformación industria del insecto Tenebrio Molitor. “Los insectos son los grandes desconocidos dentro de la cadena alimentaria. Son ricos en proteína de primera cali- dad, contienen grasas insaturadas, vitaminas y todos los aminoácidos esenciales. Además, representan una fuente de suministro prácticamente inexplorada, a pesar de que en diferentes partes del mundo se consumen desde hace más de mil años. Sin embargo, jamás se habían criado a escala industrial”, apunta Adriana Casillas, CEO de Tebrio. “El mayor problema que tenemos ahora mismo para garantizar la seguridad alimentaria es que no nos queda más tierra cultivable. Y que millones de hectáreas están ocupadas por cultivos que no son sostenibles a largo plazo. Las granjas de insectos necesitan muy poco espa- cio, puesto que los insectos se crían de manera vertical, y muy poca agua. Esto último, con la sequía que nos ame- naza continuamente, es crucial. Aun así, son capaces de producir más cantidad de proteína en términos compa- rativos que otras explotaciones agropecuarias”, añade Casillas, que matiza que “eso no quiere decir que vayan a reemplazar a las explotaciones agrícolas o ganaderas, porque necesitamos todas las fuentes de suministro a nuestro alcance, pero pueden ayudarnos a ser más soste- nibles y a distribuir mejor nuestros recursos”. Desde Tebrio argumentan que el uso de los insectos como alimento para animales que ya los consumen de forma natural en estado salvaje permitiría “liberar millo- nes de hectáreas de cultivo que ahora sólo se utilizan para dar de comer al ganado, y recuperarlas para el consumo humano”. El consumo humano de insectos se enfrenta a significa- tivas barreras sociales y culturales, pero su utilización en la fabricación de piensos para animales ofrece una alterna- tiva sostenible para el planeta de la que todos obtenemos beneficios. “Cada vez que se propone utilizar una nueva especie para consumo humano o animal, esta debe ser evaluada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (FSA, por sus siglas en inglés), en base a estrictos crite- rios científicos y sanitarios. Y una vez tiene el visto bueno de ese órgano de control, la Comisión Europea aprueba su uso y acto seguido los Estados miembros lo trasladan a su legislación nacional”, detalla Casillas. Actualmente hay cuatro especies de insectos aproba- dos para consumo humano; entre ellas, el Tenebrio Molitor que cría y transforma Tebrio, y varias más para consumo animal. “Sabemos que los cambios siempre son difíciles de asimilar y generan dudas, aunque el progreso siempre ha estado vinculado a esos cambios, a veces drásticos. El problema al que nos enfrentamos en términos de seguri- dad alimentaria es colosal. Y mirar hacia otro lado y hacer como que no pasa nada no es una opción. Si no hacemos nada por remediarlo, ya sabemos lo que va a pasar. De hecho, ya está pasando”, concluye la CEO de Tebrio. ASEBIO te cuenta

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