Revista Farmabiotec Número 21

62 farmaBIOTEC #21 En la elección del guante deben tenerse en cuenta ele- mentos como el tipo y tamaño de puerto, la longitud y talla del guante, la talla de mano del usuario y, por supuesto, el material y espesor. Este último factor es determinante para garantizar su compatibilidad con los métodos de des- contaminación o esterilización que se emplean en rutina. Esta decisión también influirá directamente en la gestión de cambios, las tareas de mantenimiento y la durabilidad del sistema de guantes. Por otro lado, si revisamos los procesos de transferencia de materiales, también aquí hay margen para la eficiencia. Es fundamental estudiar cada tipo de material y su circuns- tancia específica: ¿llega ya esterilizado? ¿se introduce por autoclave? ¿el destino del material es el interior de un aisla- dor? ¿se va a descontaminar con la carga o lo introducire- mos en la rutina de fabricación? Cada casuística tiene condicionantes propios, y solo analizando cada una por separado podremos aplicar el proceso más adecuado para optimizar tiempos, recursos y minimizar riesgos. Para ello, conviene considerar: • El programa de biodescontaminación asociado. • El alcance de la automatización disponible. • El impacto de la manipulación sobre el sistema de guantes. • Los mecanismos de transferencia utilizados (puertos, RTP, liners, etc.). • Y el riesgo potencial asociado a la pérdida de integridad de la barrera o del guante. Este análisis estructurado no solo permite estandari- zar procesos de transferencia, sino también reducir inter- venciones manuales, mejorar la trazabilidad y reforzar la robustez global del sistema de contención. En el control de la contaminación, uno de los procesos más críticos es la obtención y gestión de los datos de moni- torización. Tener un sistema eficaz no solo permite mejo- rar el propio proceso, sino también acceder a los datos de forma más ágil, evaluarlos con precisión y disponer de una visión global de lo que ocurre en planta. Esta es, sin duda, la base para impulsar una verdadera mejora continua. Integrar la monitorización ambiental en todos los nive- les del proceso, digitalizarla y automatizarla es clave para optimizar recursos. Esto permite reducir costes, minimizar riesgos de contaminación, mejorar la eficacia de los mues- treos y avanzar hacia una operativa más sostenible. Pero, sobre todo, mejora la fiabilidad de la información y con ello la calidad de la toma de decisiones. También es importante tener en cuenta factores opera- tivos que, aunque parecen menores, marcan la diferencia. Elegir medios de cultivo con caducidades largas reduce ensayos innecesarios en la recepción; optar por placas con mayor volumen de medio evita su desecación durante la exposición y mejora la viabilidad de los microorganismos; o seleccionar formatos que no requieran refrigeración ayuda a reducir el consumo energético. Asimismo, disponer de equipos adecuados, para viables y no viables, que minimi- cen las intervenciones y el impacto sobre el flujo laminar mejora la fiabilidad de los datos y contribuye a procesos más sostenibles. Y si queremos ir más allá, las soluciones de microbiolo- gía rápida representan sin duda una evolución clave para los laboratorios. Reducir los días necesarios para obtener resultados, o incluso disponer de una monitorización en continuo, puede marcar una diferencia crítica en la capaci- dad de anticiparse y actuar. Es ahí donde reside gran parte del potencial para hacer los procesos más eficientes. Por tanto, revisar y optimizar los procesos de control de la contaminación no es sólo una exigencia regulatoria: es una decisión estratégica. La CCS no es un fin en sí misma, sino un marco de tra- bajo para revisar de forma crítica los procesos que afec- tan al control de la contaminación. Una vez superada la primera etapa de cumplimiento, se abre una oportunidad clave para optimizar lo que ya existe. Aplicar la filosofía de la mejora continua permite a las empresas reducir costes, aumentar su eficiencia operativa y garantizar un cumplimiento sólido, todo ello sin compro- meter la seguridad del paciente ni la calidad del producto Revisar las rutinas de limpieza, redefinir los criterios del lavado de materiales o digitalizar la monitorización ambien- tal son acciones que, desde una visión integral, permiten ganar en eficiencia, reducir costes operativos y reforzar la capacidad de respuesta ante desviaciones o inspecciones. Y sobre todo, permiten construir un sistema más robusto, más sostenible y alineado con los principios de mejora continua que toda estrategia de control debe aspi- rar a incorporar de forma viva en la planta. Control de contaminación

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