Revista Farmabiotec - Número 16
#16 farmaBIOTEC 47 mundo, y fijarnos en lo que hacen Estados Unidos y China. En Estados Unidos, donde el peso del sector privado es prominente, la inversión por parte de Capital Riesgo y Corporaciones en deep tech fue del 0.7% del PIB en 2023, unos 191.000 millones de dólares. Y aunque la inteligencia artificial esté liderando esta tendencia, el sector de dispo - sitivos médicos se está contagiando de ello. En Europa apenas alcanzamos el 0.08% del PIB o sea unos 13.000 millones de euros, es decir casi 15 veces menos. Es abe- rrante. El gap es enorme e imposible de justificar. En uno de sus peores años, Medtronic, con 8.000 millones de dólares de beneficios, invirtió casi 800 en adquirir EoFlow, aunque su promedio es de 1.700 millones al año desde 2015. Este año, Johnson and Johnson se lleva la palma. En 2023 facturó 85.000 millones en y generó 13.300 millo- nes de beneficios. La inversión total de Europa en deep tech . Pero no solo eso. Como sabe que invertir en nue- vas tecnologías médicas es rentable, este 2024 rompió la banca, reinvirtiendo todos sus beneficios de 2023 para comprar Shockwave Medical por 13.100 millones de dóla- res y sacarla del Nasdaq, además de adquirir V-Wave por 600 y Ambrx y Yellow Jersey (fármacos) por 2.000 y 1.250 millones respectivamente. Los beneficios no se generan por arte de magia, y desde Johnson and Johnson van a seguir apostando por invertir en nuevas tecnologías que les ayuden a incrementar y liderar mercado. Volvamos a Europa. En 2023, la multinacional holan- desa Philips facturó 18.000 millones, generando un EBITDA de casi 2.000 millones. Cifras muy interesantes, comparables a las de Johnson and Johnson y Medtronic. Philips Ventures, el brazo inversor de Philips, ha invertido un total de 100 millones en X operaciones en 2023 y 2024. Pitchbook . Y es solo un ejemplo. La comparación con los grandes americanos es odiosa. ¿Pero, cómo convencemos a las Corporaciones que hay que reinvertir beneficios para potenciar la competitividad europea? Aquí van algunos argumentos a favor, y algunas ideas. Para empezar, el talento europeo es indiscutible. Nuestras Universidades siguen produciendo profesionales para el sector (ingenieros/as, médicos/as, químicos/as, biotec- nólogos/as…) de primer nivel. No solo eso, sino que los salarios en Europa son muchísimo más competitivos; un egresado americano de una escuela de ingeniería cobra más de 80.000 dólares anuales de primer salario, mientras que en España su salario está entre 25.000 y 30.000 euros. Además de coste-eficientes, los trabajadores europeos están típicamente más comprometidos con el proyecto que representan y su dedicación y fidelidad son superio - res. La fuerza laboral no debería ser un problema. Más allá de las barreras regulatorias ya mencionadas, el precio de los dispositivos en Europa es, simplemente, demasiado bajo. Para un mismo dispositivo puede haber variaciones de 2x a 5x en el precio con Estados Unidos. Un dispositivo aórtico que en Estados Unidos se paga a 18.000 dólares tiene un precio de 5.000 euros en España. La excusa es que el Sistema de Salud está tensionado, y que no podemos pagar más. Es cierto, pero entonces, Dispositivos médicos
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