Revista Farmabiotec Número 12
80 farmaBIOTEC #12 Como siempre en prevención, hay que analizar varios facto - res: qué contaminantes están presentes, y las condiciones de trabajo (cómo está expuesto el usuario); y de esta manera, se puede elegir la protección adecuada. Normalmente, lo acon- sejable en esta fase es el uso de trajes de Tipo 4 (que aíslen de partículas finas) o Tipo 3 (contra líquidos orgánicos o inor - gánicos); aunque primero hay que realizar una evaluación de riesgos para confirmar la idoneidad de uno, otro o una tercera alternativa. Durante el proceso de producción del fármaco, tenemos que proteger a los trabajadores de los efectos que las sus - tancias puedan tener sobre su salud. Por ejemplo, sustan - cias sensibilizantes o inmunizantes que pudieran afectar a la salud del trabajador, incluso pasados unos años después de haber finalizado su vinculación laboral, ya que tienen efectos permanentes. En este sentido, hay que tener en cuenta que, en contaminación química o biológica, no siempre los efec- tos son inmediatos, sino por exposiciones durante el tiempo que, incluso a dosis bajas, hacen reaccionar al cuerpo (dosis acumulativas). Este tipo de efectos suelen ser irreversibles y no son deseables ni desde un aspecto de PRL (Prevención de Riesgos Laborales), ni desde uno corporativo; pero sí son evitables si se usa la protección correcta asociada al tipo de riesgo. Existen diferentes soluciones: desde trajes de protección química, usados en conjunto con equipos motorizados por fuera del traje y conectados a una unidad de cabeza; a dife - rentes opciones de escafandras ventiladas; unas donde el operario respira de un aire limpio proporcionado desde una línea de aire respirable (en aquellas situaciones donde la atmósfera del puesto de trabajo tenga contaminantes que no se puedan filtrar; bien por la naturaleza del contaminante, por la concentración o por la composición del aire ambiente con índices de O2 inferiores al 21%), o equipos motorizados por el interior del traje que, succionando el aire del ambiente, lo fil - tra y, a través de un tubo, lo envía a la unidad de cabeza desde donde se le suministra al operario el aire respirable que necesita. Tanto esta última, como la del traje de protec - ción con el equipo motorizado al exterior son más rápidas, ya que no es necesario ningún tra - bajo de ingeniería para implementar o modificar instalaciones, pero hay que tener en cuenta que se está filtrando el aire de la sala y como siem - pre, habrá que tener muy presente qué contami - nantes o concentraciones hay. Dentro del mundo de las escafandras ventiladas, hay muchas opciones y marcas, pero lo que tenemos que garanti - zar es que el flujo de aire que llega a la capucha sea suficiente para el trabajador. Según la EN12O21, debe ser al menos 300 l/min y disponer de un dispositivo de alarma por si el flujo cae por debajo de ese caudal. Además de garantizar la respira - ción del usuario, crea una presión positiva dentro del traje que ayuda a reducir el posible estrés térmico, al tener un flujo de INNOVACIÓN Suministradores de vestuario Vestuario de protección en la fabricación de productos farmacéuticos En la producción de materias primeras farmacéuticas intervienen diversos productos químicos que son esenciales para la síntesis del producto final. En esta fase es donde hay más volumen de producto químico y a mayores concentraciones; fases de descara, de mezclas y donde se puede requerir mayor protección. Ricardo Posada, KAM en Ramos STS® Desul ® .
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