Revista Farmabiotec Número 11
#11 farmaBIOTEC 53 mágica” a las terapias anticáncer. Desde 1998, año en que salió al mercado Trastuzumab para el tratamiento del cáncer de mama metastático, más de 40 nuevas terapias dirigidas han sido aprobadas por la FDA para uso clínico. Sin embargo, estas “balas mágicas” contra el cáncer no han cubierto las expectativas por dos problemas fundamentales. Primero, el desarrollo de resistencia a los fár- macos dirigidos ha supuesto un gran obstáculo en el trata- miento eficaz del cáncer, que encuentra vías compensatorias para evadir los efectos de la terapia. Además, el cáncer es una enfermedad altamente heterogénea, que normalmente tiene varias mutaciones, y acumula nuevas a lo largo del tiempo. El segundo problema, quizá más crítico que el primero, es la aparición de efectos secundarios y toxicidad con estas tera - pias que, en base a su definición, deberían afectar únicamente a la “diana”, es decir, a las células cancerígenas. Por ejemplo, el efecto secundario más frecuente de Trastuzumab es la car- diotoxicidad, lo que indica que este fármaco afecta al cora - zón además de al tumor. Otros efectos secundarios que se observan comúnmente con las terapias diana son astenia (debilidad), anorexia, diarrea, náuseas, vómitos, erupciones cutáneas, fiebre, hipertensión y sangrado. Basándonos en las limitaciones de las terapias dirigidas, no es sorprendente que los resultados de las nanoterapias diri- gidas contra dianas cancerígenas hayan tenido un éxito muy lejos del esperado. De hecho, actualmente no existe ninguna nanoterapia dirigida para el cáncer aprobada para uso clínico. Y no se espera ninguna en un futuro cercano. En 2019, exis - tían 190 ensayos clínicos de nanomedicinas contra el cáncer en marcha (91 en fase I, 78 en fase II y 18 en fase III). De los 91 ensayos clínicos en fase I, únicamente 12 correspondían a nanoterapias dirigidas, y de estos 6 se completaron con resultado positivo (algo más del 50% de éxito). Por lo que res - pecta a ensayos en fase II, cuatro de los cinco ensayos con nanoterapias dirigidas fueron completados positivamente, lo que representa unas cifras prometedoras para estas tera- pias. Sin embargo, los resultados de los ensayos en fase III nos devuelve a la realidad, con únicamente tres ensayos de nanoterapias dirigidas y, lo que es más preocupante, todos finalizados con resultados negativos. En base a estos datos, se saca la conclusión de que, en general, las nanoterapias dirigidas son seguras y tienen bue- nos perfiles farmacocinéticos, ya que estos son los aspectos principales que se evalúan en la primera fase de los ensayos clínicos. Esto es, sin embargo, también cierto para nanotera- pias que no son dirigidas, debido al hecho de que estas pro- piedades son típicas de este tipo de terapias. Es un hecho demostrado que encapsular fármacos en nanopartículas los protege de ser excretados rápidamente del cuerpo, aumen - tando el tiempo que estas nanoterapias están en circulación. También se sabe que el encapsulamiento de fármacos alta- mente tóxicos en nanopartículas disminuye la toxicidad aso - ciada a estos. Por lo tanto, el problema de las nanoterapias dirigidas no es la toxicidad o la eliminación rápida, sino la baja efectividad tratando el cáncer, debido fundamentalmente a una falta de “targeting” selectivo hacia las células tumorales. Entonces, ¿cómo podemos mejorar la eficacia de las nano - terapias dirigidas contra el cáncer? Basándonos en los datos científicos disponibles hasta el momento, la fusión del campo de nanoterapias contra el cáncer con el de las terapias diri- gidas ha resultado insuficiente para superar las limitaciones inherentes al tratamiento del cáncer. Sin embargo, a medida que otros campos, como la genómica y proteómica, se hacen más asequibles y automatizados, no será de sorprender que contribuyan de forma muy positiva en el avance de las nanote- rapias dirigidas contra el cáncer. La secuenciación de los perfi - les genéticos y proteicos de los tumores nos informa de muta- ciones específicas del paciente, presentes únicamente en las células de cáncer. Más recientemente, la inteligencia artificial y el machine learning están abriéndose paso también en el campo de la nanomedicina. En los últimos años, los primeros estudios han empezado a demostrar el potencial del machine learning para encontrar tendencias y correlaciones en los perfiles de las células cancerígenas que podrían usarse para mejorar la eficacia y selectividad de la nanomedicina. Estas soluciones tecnológicas no solo mejorarían la selectividad, sino que también harían de las terapias personalizadas una realidad. Está ahora en manos de la nanotecnología el diseñar y desarrollar enfoques novedosos para dirigir las nanopartícu- las hacia las células diana en base a toda la información obte- nida a través de genómica, proteómica y machine learning , entre otros campos. Sin embargo, la limitación de este tipo de terapias más personalizadas radica en la adaptabilidad de la tecnología a cada paciente de forma fácil y asequible. Con los avances científico-tecnológicos a nuestra disposición, el reto en los próximos años ya no residirá en dirigir las nanoterapias hacia las células tumorales de forma eficaz, sino en el diseño inteligente y sostenible de las nanomedicinas contra el cáncer. Biofármacos
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