Revista Farmabiotec Número 11

¿Por qué está fracasando la nanomedicina dirigida contra el cáncer? El reto de la selectividad El cáncer es una de las principales causas de muerte en España. Según la International Agency for Research on Cancer, en el año 2020 se diagnosticaron unos 18,1 millones de nuevos casos en el mundo, y se estima que este número aumentará hasta 28 millones en 2040. Solo en España, este año 2023, se han diagnosticado unos 280.000 nuevos casos de cáncer. Con estos aumentos en la incidencia de esta enfermedad, se esperan también incrementos en la mortalidad en los próximos años, de casi 10 millones de muertes anuales actualmente a más de 16 millones en 2040. Existe, por lo tanto, una demanda elevada de nuevas terapias seguras y efectivas. MUNDO Biotec Biofármacos Las modalidades de terapia más usadas actualmente para tratar el cáncer incluyen cirugía, radiación y quimioterapia sistémica. Esta última, aunque altamente efectiva destru- yendo células cancerosas, presenta desventajas importantes relacionadas con los efectos secundarios. Dichos efectos secundarios tienen su raíz en la falta de selectividad de estos fármacos hacia las células de cáncer, que atacan también a células sanas con alta proliferación como los folículos pilosos (células que hacen el pelo), las mucosas o el sistema inmune. El campo de la nanotecnología surgió como una posible solución a este problema. El empaquetamiento en nanopar- tículas de estos fármacos altamente citotóxicos mejora la farmacocinética y permite que circulen durante más tiempo sin interaccionar con los órganos sanos, protegiéndolos así de ser afectados negativamente. En teoría, estas nanopartí- culas se acumularían en el tumor gracias a la alta permeabili- dad de los vasos sanguíneos tumorales, lo que se conoce en inglés como el Enhanced Permeability and Retention (EPR) effect . Sin embargo, el efecto EPR ha resultado no ser sufi - ciente para hacer llegar fármacos a los tumores de forma más selectiva, y se ha demostrado que las nanopartículas inyecta- das por vía intravenosa se acumulan en el tumor tan solo el doble de lo que se acumulan en cualquier otro órgano sano. El motivo principal es la elevada presión que existe en la masa tumoral, que aun teniendo una vasculatura altamente permea- ble, dificulta el transporte desde los capilares hacia el tumor. El resultado de este obstáculo se refleja en la clínica: desde la primera nanoterapia contra el cáncer, Doxil, aprobada en 1995, tan solo 14 nanoterapias más han sido aprobadas en todo el mundo. Teniendo en cuenta que la búsqueda “nanopartículas para el cáncer” en Google Scholar devuelve más de 2 millones de publicaciones científicas, resulta evidente que existe una desconexión entre el trabajo de los científicos en el laboratorio y las necesidades clínicas de los pacientes. En otras palabras, hay un margen de mejora considerable en el diseño de nano- terapias contra el cáncer. Con tal de mejorar la eficacia de las terapias anticáncer, el campo de la nanotecnología ha tomado ejemplo de las llama- das terapias dirigidas (targeted therapies en inglés), las cuales son fármacos que actúan sobre genes o proteínas “diana” que están presentes en los tumores. Aunque la primera terapia dirigida contra el cáncer, Trastuzumab, no salió al mercado hasta 1998, el concepto de una terapia que actúe como una “bala mágica” se ideó a finales del siglo XIX por Paul Ehrlich, inicialmente pensada para enfermedades infecciosas. No fue hasta la segunda mitad del siglo XX que el campo de la biolo- gía molecular desveló importantes avances en la etiología y biología del cáncer, lo que permitió aplicar el concepto de “bala 52 farmaBIOTEC #11 Núria Oliva Jorge, profesora y la Caixa Junior Leader Fellow en IQS Barcelona.

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