Revista Farmabiotec Número 5

76 farmaBIOTEC #5 Las trabas en el desarrollo de dispositivos médicos y fármacos para enfermedades cardiovasculares La entrada en funcionamiento de la nueva regulación europea en dispositivos médicos, las políticas de precios, la crisis logística y la inmadurez del ecosistema inversor lastran el desarrollo de nuevos fármacos y dispositivos médicos para enfermedades cardiovasculares. DR. JORDI MARTORELL, Jefe del Grupo de Ingeniería Vascular y Biomedicina Aplica en IQS School of Engineering. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo, para sorpresa de no pocos, la primera causa mundial de muerte. Los últimos datos confirmados por la OMS son de 2019, con más de 17,9 millones de muertes reportadas al año. Para hacernos una idea de la magnitud de la tragedia, la misma OMS cuantifica en 6,6 millones los muertos por Covid-19 en los casi 3 años que llevamos de pandemia. Pese a ello, y pese a los esfuerzos de la comunidad cien- tífica y de las distintas agencias nacionales e internacio- nales que promueven la salud vascular, la población no se conciencia suficientemente de la problemática. No en vano, las estadísticas sobre obesidad, diabetes y otros fac- tores de riesgo evitables de las enfermedades siguen cre- ciendo. Solo en aquellos países más desarrollados y con medidas más restrictivas contra el tabaco, el tabaquismo está decreciendo. Es el único brote verde en un paisaje desolador, en el que solo una parte de la población, en un ejercicio de irracionalidad parecido al de no reciclar, los esfuerzos de concienciación no logran sus objetivos. En palabras que le recuerdo al eminente cardiólogo del Mount Sinai de Nueva York, el Dr. Valentí Fuster, cada vez que vuelve a España tiene la sensación de que “eso de la dieta mediterránea hace tiempo que está pasado de moda”. Uno podría pensar que, si los esfuerzos en concien- ciación son fútiles – o al menos con resultados a larguí- simo plazo –, toca pasar a la acción en el campo de los tratamientos contra dichas enfermedades. Los riesgos económicos de dejar que esta pandemia perenne siga creciendo son bestiales. Porque más allá de la mortalidad, las secuelas de estas enfermedades en aquellos que las sobreviven son terribles, especialmente en los más mayo- res. Muchos enfermos, especialmente aquellos de ictus, sufren un deterioro muy significativo de su calidad de vida, con impactos graves en sus capacidades cognitivas y de movilidad. Esto a su vez impacta en mayor generación de costes para los sistemas sanitarios, ya que estos pacien- tes están ingresados más tiempo, deben visitarse más, y deben hacerse más pruebas diagnósticas de seguimiento. ¿Y si, además de hacer esfuerzos en prevención, los gobiernos se plantearan seriamente ofrecer a médicos/ as y enfermos/as los mejores tratamientos posibles? ¿Y si se fomentara realmente la innovación en estos campos? Estudios internacionales concluyen que la inversión de un euro en medicamentos ahorra entre 2 y 7 euros en otras prestaciones sanitarias, desde visitas a urgencias hasta intervenciones quirúrgicas. Vivimos tiempos convulsos, sin duda. Pero algunas decisiones, pese a ello, no se entienden. La traba más importante con la que se encuentran hoy en día en Europa aquellas empresas que pretendan desarrollar nuevos dis- positivos (cardiovasculares o no) es la nueva regulación de dispositivos médicos europea, la MDR. Concebida ini- cialmente (y acertadamente) como una forma de elevar los estándares de calidad y seguridad de los dispositivos INNOVACIÓN Medical devices

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