Revista Farmabiotec - Número 20

22 farmaBIOTEC #20 ASEBIO te cuenta Europa un entorno más atractivo para la investigación, y el impulso a marcos de colaboración temprana especial- mente útiles en áreas como las enfermedades raras y las terapias disruptivas. A través de Europabio , estamos ya trabajando sobre la propuesta de este paquete legislativo ómnibus. Además, creemos que sería positivo acelerar la imple- mentación de la Patente Unitaria , que permitiría a las startups europeas competir en igualdad de condiciones frente a EE. UU. o China, reduciendo costes y trámites administrativos. También consideramos que la evalua- ción ética y de riesgo-beneficio, esencial en biotecnolo- gía, debe integrarse de forma ágil y eficiente en los nue - vos procesos regulatorios, sin convertirse en un cuello de botella. Otro eje fundamental es el fomento de los partenaria- dos Público-Privadas (APPs) eficaces, justas y trans - parentes desde las fases iniciales del desarrollo de productos. En este sentido, planteamos la creación de fondos de escalado público-privados, como una posible iniciativa “Biotech for Europe”, inspirada en el Chips Act o TechEU, que utilice herramientas como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) para reducir el riesgo del capital privado. Completamos nuestras propuestas en este punto con la mejora de la coordinación entre las agencias europeas clave como la EMA, EFSA y ECHA, para avanzar hacia una mayor coherencia normativa y operativa, imprescindible para un entorno más ágil y eficiente que favorezca la inno - vación biotecnológica. Una UE más fuerte y unida para la competitividad global Si Europa aspira a liderar la revolución biotecnológica, debe afrontar de forma decidida su actual “emergen- cia industrial” y revertir la pérdida de peso del sector industrial en el PIB, en contraste con la evolución de países como Estados Unidos. Consideramos que la bio - tecnología es una herramienta clave para reindustrializar Europa, reforzar su autonomía estratégica y asegurar su competitividad global. Una de las prioridades debe ser fortalecer la escala- bilidad industrial. Actualmente, muchas startups bene- ficiarias de fondos públicos están obligadas a solicitar múltiples presupuestos al subcontratar servicios, lo que favorece de forma casi automática a proveedores extra- comunitarios, como los ubicados en India o China, por criterios exclusivamente económicos. Para revertir esta dinámica, proponemos aumentar la financiación pública a aquellas startups que contraten proveedores con acti- vidad principal en la Unión Europea. Asimismo, plantea- mos la modernización de las normas de contratación pública para priorizar el valor añadido de la innovación más allá del precio, introduciendo principios de “Compra Innovadora” también en las convocatorias de ayudas. En paralelo, es imprescindible potenciar el capital humano. Aunque existen programas de formación, estos no sustituyen la experiencia práctica en gestión empre- sarial. Por ello, abogamos porque las pequeñas empre- sas deben poder incorporar talento directivo con expe- riencia acreditada en biotecnología, permitiendo que las ayudas públicas, especialmente las centradas en I+D, sean lo suficientemente flexibles como para cubrir estos salarios estratégicos. Además, es importante fomentar una verdadera cultura emprendedora, que valore el rol del empresario y reduzca el miedo al fracaso a través de redes de apoyo eficaces. Otro elemento clave para la competitividad es la digita- lización y, en este escenario, proponemos integrar herra- mientas de inteligencia artificial que ayuden a mejorar la eficiencia de procesos y la productividad del sector, así como promover el desarrollo de plataformas digitales europeas bajo un marco normativo claro, estable y con seguridad jurídica. Finalmente, destacamos la necesidad de una mejor gobernanza del ecosistema biotecnológico euro- peo. En este sentido, proponemos la creación de una Oficina de Biotecnología y Ciencias de la Vida dentro de la Comisión Europea, liderada por un Chief Biotech Officer (CBO), respaldado por un Consejo Europeo de Biotecnología con participación de actores relevantes del sector, y coordinado con oficinas nacionales en los Estados miembros. Además, para lograr un enfoque político coherente, resulta fundamental una mayor coor- dinación entre las distintas comisiones del Parlamento Europeo —como ITRE y SANT— que refuerce el mensaje y la estrategia común hacia la Comisión. 86 socios de AseBio trabajan en nuevas soluciones para afrontar los retos de la transición verde. Proponemos la creación de una Oficina de Biotecnología y Ciencias de la Vida dentro de la Comisión Europea, liderada por un Chief Biotech Officer (CBO), respaldado por un Consejo Europeo de Biotecnología.

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