Revista Farmabiotec - Número 17

A principios del siglo XX, la única forma de controlar la dia - betes era seguir una dieta extremadamente restrictiva en car - bohidratos y calorías, lo que llevaba a los pacientes al borde de la inanición. La esperanza de vida de una persona con diabetes tipo 1 era de apenas cinco años. Sin embargo, un descubrimiento en 1921 cambiaría para siempre el destino de millones de personas: la insulina. El hallazgo de la insulina El médico canadiense Frederick Banting, junto con su asis - tente Charles Best y bajo la supervisión del profesor John Macleod en la Universidad de Toronto, comenzaron a inves - tigar la relación entre el páncreas y la diabetes. Descubrieron que la clave estaba en la insulina, una hormona producida por las células beta del páncreas, y decidieron extraerla y adminis - trarla a pacientes diabéticos. En sus primeras pruebas, extrajeron insulina de perros sanos y la inyectaron en perros diabéticos, logrando redu - cir sus niveles de azúcar en sangre. Posteriormente, con la ayuda del bioquímico James Bertram Collip, perfeccionaron el proceso de extracción y purificación de insulina a partir de páncreas de vacas y cerdos. Finalmente, en enero de 1922, inyectaron insulina a Leonard Thompson, un niño de 14 años con diabetes severa. La terapia fue un éxito, reduciendo sus niveles de glucosa y prolongando su vida durante 13 años más. Este hallazgo no solo marcó un hito en la medicina, sino que también permitió la producción industrial de insulina por parte de la compañía farmacéutica Eli Lilly, convirtiéndola Biofármacos La insulina: El primer biofármaco y su impacto en la medicina moderna 36 farmaBIOTEC #16 Patricia De La Madrid, Business Development &MarketingManager. MUNDO Biotec La diabetes tipo 1 es una enfermedad que impide que el cuerpo produzca insulina, la hormona responsable de regular los niveles de azúcar en la sangre. Sin insulina, el organismo no puede utilizar adecuadamente la glucosa, lo que provoca niveles tóxicos en la sangre y puede llevar a la muerte. Hoy en día, las personas con diabetes pueden llevar una vida normal gracias a las inyecciones de insulina, pero hace un siglo la situación era muy distinta. Aproximadamente 4.500 kg de páncreas de cerdo eran necesarios en 1950 para conseguir 0,25L de insulina (bote blanco).

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