Revista Farmabiotec Número 14

100 farmaBIOTEC #9 años después un ictus o un infarto agudo de miocardio. En cuanto al despliegue de este modelo en el mundo real, los investigadores del estudio de Framingham elaboraron unas “infografías” para que los profesionales sanitarios, que en aquellos tiempos aún no tenían acceso a un ordenador en la consulta, pudieran aplicar este modelo predictivo. Estas infografías impresas en un papel permitían de forma senci - lla sabiendo la edad del paciente, si era fumador, diabético y sus niveles de colesterol, predecir la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años y de este modo ayudaban al clínico a tomar decisiones sobre si iniciar un tratamiento preventivo. El modelo de Framingham tenía un grado de explicabilidad bastante alto pues simplemente mirando la infografía y los pocos parámetros que se utilizaban para hacer la predicción, el clínico podía entender por qué un paciente particular había sido clasificado como de riesgo alto o bajo. Pronto se descubrió que el modelo Framingham, aunque eficaz en su contexto original para población estadounidense, tendía a sobre estimar el riesgo en otras poblaciones como la española. Esto llevó a la creación del score REGICOR, adaptado específicamente a nuestra población (REGICOR – Regicor) . REGICOR se desarrolló a partir de datos recogi - dos de una forma sistemática en Girona y otros lugares de España para reflejar mejor la idiosincrasia de su población. Este caso resalta la importancia de entrenar y validar mode - los de IA en contextos demográficos y geográficos específi - cos para garantizar su precisión. La transparencia en términos de explicabilidad de los modelos de IA es crucial para que los profesionales de salud puedan confiar en las predicciones generadas por dichos modelos. En este sentido la elección del algoritmo condiciona la explicabilidad de los modelos de “inteligencia artificial”. En un extremo tenemos algoritmos clásicos como los árboles de decisión que permiten comprender claramente por qué se clasifica a un paciente de una determinada manera. En el otro extremo los recientes “grandes modelos de lenguaje” que se basan en intrincadas redes neuronales profundas con billo - nes de parámetros son extremadamente difíciles de explicar siendo la explicabilidad de estos modelos de IA generativa un campo activo de investigación. Equidad y no discriminación Uno de los desafíos más complejos en la implementación de la IA en salud es evitar los sesgos y asegurar la equidad. Los datos utilizados para entrenar modelos pueden contener sesgos históricos o reflejar desigualdades sociales, lo que puede llevar a decisiones discriminatorias si no se manejan adecuadamente. Fuera de los ámbitos más técnicos, el término sesgo se suele utilizar de una forma un tanto ambigua por lo que es fundamental diferenciar entre factores de confusión y sesgos. Los factores de confusión, como la relación aparente entre el uso de anticonceptivos orales y las enfermedades de trans - misión sexual, pueden ser mitigados mediante técnicas esta- dísticas durante el entrenamiento del modelo. Por otro lado, los sesgos inherentes en los datos, como los derivados de cómo se registran ciertos datos clínicos, requieren interven- ciones en la recopilación y manejo de los datos mismos. Numerosas evidencias recientes muestran cómo ciertos sesgos pueden afectar los resultados de la IA en salud. Por ejemplo, un estudio reciente sobre determinantes sociales de la salud (Factors associated with social determinants of health mentions in PubMed clinical case reports from 1975 to 2022: A natural language processing analysis (accscience. com) encontró que los casos clínicos publicados en la litera - tura científica tendían a incluir detalles como la orientación sexual o el ser inmigrante en el caso de ciertas patologías como las infecciones de transmisión sexual. Dado que esos casos clínicos son utilizados durante el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje existe el riesgo de que estos modelos reproduzcan dichos sesgos y tiendan a sugerir diag - nósticos de enfermedad de transmisión sexual en personas con determinada orientación sexual u origen étnico. Esta asociación en los datos entre ser inmigrante y tener un diagnóstico de enfermedad infecciosa no implica nece - sariamente una relación causal directa, sino que refleja un sesgo en el registro de datos clínicos, donde los médicos son más propensos a preguntar y registrar el país de origen o la Inteligencia artificial

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