Farmabiotec Número 26

106 farmaBIOTEC #26 En la industria farmacéutica y biotecnológica, el estado superficial del acero inoxidable no es un detalle estético ni una cuestión secundaria de acabado. Es un factor directamente relacionado con la capacidad de limpieza, la estabilidad del proceso, la prevención de la contaminación y la vida útil de los equipos. Las GMP europeas exigen que las instalaciones y los equipos permitan una limpieza y un mantenimiento eficaces y, en zonas críticas, que las superficies sean lisas, impermeables y sin discontinuidades. Cuando el producto, el agua de proceso o los materiales primarios entran en contacto con el equipo, la superficie interior debe facilitar una limpieza efectiva y no convertirse en un punto de acumulación, retención o contaminación. Aujor. Sin embargo, en la práctica industrial aparece con frecuencia una situación compleja: el equipo “aprueba”, pero la superficie sigue generando dudas. Un reactor, depósito, biorreactor, línea de transferencia o circuito puede haber superado un protocolo de limpieza, una actuación de derouging, una pasivación y una verificación razonable de contaminación o de hierro libre. Incluso puede presentar un valor de rugosidad dentro de espe- cificación. Aun así, puede conservar una rayadura localizada, un surco o una discontinuidad puntual que sigue siendo relevante desde la perspectiva higiénica. Esta situación suele aparecer tras paradas técnicas, man- tenimientos correctivos, desmontajes internos, sustitución de componentes, reparación de soldaduras, manipulación de agi- tadores, limpiezas agresivas o intervenciones en zonas de difícil acceso. En muchos casos, el defecto no compromete toda la superficie del equipo, pero sí una zona concreta. Y ahí está pre - cisamente el reto: entender si esa zona dañada es aceptable, si debe repararse o si puede convertirse en un punto débil frente a limpieza, corrosión o auditoría. La clave está en comprender que no todos los ensayos res- ponden a lamisma pregunta. Las pruebas asociadas a limpieza, pasivado o detección de hierro libre son herramientas valiosas para verificar la condición química de la superficie y la ausen - cia de determinados contaminantes. Permiten confirmar que se ha eliminado contaminación exógena, que no existen restos férricos detectables o que la superficie presenta una condición pasiva adecuada. Pero no siempre permiten detectar, caracteri - zar o valorar con precisión defectos geométricos locales. Una superficie puede estar químicamente limpia y correcta - mente pasivada y, al mismo tiempo, conservar una rayadura incompatible con la exigencia higiénica del proceso. No es una contradicción técnica. Es la consecuencia de confundir dos planos distintos: la conformidad analítica de la superficie y su integridad geométrica real. INNOVACIÓN Calidad GMP Anexo 1 y superficies críticas: el riesgo oculto de las rayaduras en equipos farmacéuticos y biotecnológicos

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