Revista Farmabiotec Número 23
40 farmaBIOTEC #23 Esta promesa del cine, órganos “fabricados” bajo demanda y reparación instantánea del cuerpo, ha permeado en cierta medida el paradigma científico y social: ha fijado expectati - vas en todo tipo de públicos, ha modelado el discurso en los medios de comunicación y, a menudo, ha desplazado el foco desde lo que es realmente posible hacia lo que resulta narra - tivamente atractivo. El resultado es una disonancia, algo que no acaba de encajar, que persiste entre el imaginario y la rea - lidad, donde la bioimpresión hereda no solo la ambición de la ficción, sino también la presión de estar a la altura de un futuro que no solo no existe, sino que todavía queda bastante lejos. Hace unos años apareció una noticia que es un buen ejem - plo de estas expectativas asociadas a la bioimpresión. El avance, publicado un lunes 15 de abril en la revista Advanced Science , fue llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel. Bajo el título " 3D Printing of Personalized Thick and Perfusable Cardiac Patches and Hearts ", el artículo describe el desarrollo de un corazón y de parches cardíacos bioimpresos a partir de células del pro - pio paciente, con una arquitectura tridimensional compleja y canales internos pensados para permitir el paso de fluidos, imitando de manera muy preliminar la vascularización del tejido. El artículo era, y sigue siendo, sin duda muy prome - tedor desde un punto de vista académico y tecnológico, y por ello se difundió a bombo y platillo en todo el mundo, a menudo con titulares que sugerían que se había “impreso un corazón humano”. El problema no es tanto el artículo en sí, sino cómo se comunicó: se diluyó la frontera entre un demos - trador científico elegante y una terapia realista. El constructo impreso, un pequeño corazón con geometría y una distribu - ción celular todavía limitada, es extremadamente interesante como prueba de concepto, pero está muy lejos de ser fun - cional en términos clínicos. Carece de lo que hace a un cora - zón “real”: una vascularización madura, integración eléctrica y mecánica, y una contracción coordinada con parámetros fisiológicos. Además, su tamaño, el grado de maduración y la ausencia de evaluaciones funcionales sostenidas lo sitúan claramente en el ámbito del laboratorio, no del paciente. No quiero que se me malinterprete: el artículo ha sido un gran hito tecnológico y, gracias a este trabajo, la comunidad cien - tífica ha avanzado de manera significativa en el diseño de MUNDO Biotec Terapias avanzadas Recoger la bioimpresión del cine para hacerla realidad Al igual que muchos de los nacidos en la década de los 80, crecí con la ciencia ficción, Star Wars y Star Trek . Aunque no trataban explícitamente de ello, cuando mostraban la medicina futurista aparecía casi siempre, de manera inmediata, la impresión de órganos y miembros, como si la medicina regenerativa fuera un conocimiento plenamente establecido, rutinario y funcional. Robert Texidó Bartés, Profesor de Ciencia de Materiales i Biomateriales, Departamento de ingeniería química i Ciencia de Materiales .
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