Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria
El subdirector general de Farmaindustria, Javier Urzay, recuerda que es un momento clave para definir la estrategia de país en investigación para hacer frente a los nuevos desafíos del SNS.
“A nivel global, la industria farmacéutica está viviendo un momento de gran transformación gracias a los avances científicos y desarrollos tecnológicos que le van a permitir continuar desarrollando medicamentos eficaces para prevenir y tratar tanto enfermedades prevalentes como poco frecuentes, mejorando los resultados en salud, el bienestar social y la economía. Sin embargo, y a la vez, el sector se enfrenta a una serie de retos que requieren una actuación conjunta, a través de la colaboración público-privada, para abordar la creciente competencia mundial con un claro desplazamiento de la inversión en I+D y de la producción hacia países asiáticos, la necesidad de combatir la resistencia antimicrobiana, así como la urgencia de incorporar las lecciones aprendidas de la crisis del Covid-19 ante potenciales nuevas pandemias”, detalla el subdirector general de Farmaindustria y copresidente de la Plataforma Tecnológica Española Medicamentos Innovadores, Javier Urzay.
España cuenta con una industria farmacéutica de primer nivel asentada en unas sólidas bases que, en colaboración con el resto de agentes implicados —autoridades y reguladores, profesionales sanitarios, centros de investigación y hospitales y pacientes—, ha logrado situarlo como uno de los países punteros en investigación clínica a nivel mundial.
“Éste es un momento clave para establecer la estrategia de país en investigación biomédica que permita hacer frente a los nuevos retos orientados al desarrollo de terapias avanzadas, medicamentos más precisos apoyados en el uso de los datos y las nuevas tecnologías, así como un modelo de descentralización e investigación en red”, asegura Urzay. “Para ello, debemos apostar por dotar a los centros de infraestructuras, recursos técnicos y humanos para adaptarse a las nuevas exigencias científicas, regulatorias y mayor competencia internacional. Este aumento de la competitividad o la digitalización exigirán más inversión en infraestructuras y recursos para garantizar que nuestro país siga en los primeros puestos en la I+D biomédica”, añade.
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