Últimos nombramientos
29/11/2021 / Redacción / / 548 visitas

La ciencia española sigue a la espera de un impulso estratégico que la consolide como motor económico

La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (RAC) ha presentado la Declaración sobre la financiación y gestión de la investigación científica en España en 2021. Esta sigue a las de 2018 y 2019, tras una interrupción en 2020, año en el que la institución priorizó la respuesta a la necesidad de conocimiento científico derivada de la COVID-19. Precisamente, la RAC ha podido constatar en este periodo la enorme vulnerabilidad de la economía española, que, por un lado, depende de sectores (turismo, servicios y construcción) que se ven muy afectados por las crisis coyunturales y, por otro, mantiene un déficit estructural de inversión en ciencia y tecnología, ámbitos de actividad que ayudan a soportar mejor las fluctuaciones del mercado. 

Ese déficit se ha hecho especialmente patente en la búsqueda de soluciones contra la COVID-19. Una muestra de ello son las dificultades que se están encontrando los equipos de trabajo de los investigadores Mariano Esteban, Vicente Larraga y Luis Enjuanes, implicados en el desarrollo de nuevas vacunas para la prevención del coronavirus, y que podrían resolver la limitación que presentan las actuales, que previenen los síntomas graves, pero no la infección. La RAC aboga por aprovechar el elevado nivel científico de los equipos implicados en este tema ofreciéndoles los recursos necesarios para llevar a buen puerto sus proyectos.

La falta de fondos para investigación en España no es nueva. Ya fue apuntada en documentos anteriores. Sin embargo, en la presentación de esta Declaración de 2021, el vicepresidente de la RAC, Esteban Domingo, ha querido insistir: “Toda la evidencia que hemos obtenido en la Academia de Ciencias, partiendo de varios estudios rigurosos nacionales e internacionales que se citan en nuestras Declaraciones, indican que la inversión en ciencia produce bienestar económico y reduce los niveles de desempleo y de empleo precario. Aun así, nuestros Gobiernos no reconocen a la ciencia como motor de la economía, y no entienden que un país no investiga porque es rico, sino que es rico porque investiga”.

Por su parte, el presidente de la institución, Jesús María Sanz-Serna, ha ahondado en esta cuestión, apoyándose en las conclusiones del informe ‘Mathematical Sciences Research: Leading the way to UK economic growth’ del Council for the Mathematical Sciences en colaboración con el Engineering and Physical Sciences Research Council del Reino Unido, que evidencian el impacto positivo de las matemáticas en la economía británica (el 10% de empleos y el 16% del Producto Interior Bruto del Reino Unido dependerían de la investigación en matemáticas). 

En una extrapolación del estudio a España, se vio que el impacto de esta ciencia en nuestro sistema productivo sería “inferior” al que tiene en Reino Unido, un país que, según Sanz-Serna, “nos aventaja en tradición científica”, lo que nos indica que “podemos y debemos mejorar”. En su opinión, hay que empezar por la educación, ya que “la enseñanza de la matemática en España no es buena, al no centrarse en la resolución de problemas y formación del pensamiento, sino en la memorización de reglas algorítmicas”.

Mecanismo de Recuperación y Resiliencia

Cabe recordar, no obstante, que esta Declaración se enmarca en un contexto diferente, en el que se prevé la llegada de fondos europeos a España como consecuencia de la puesta en marcha del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). En total, se esperan unos 24.198 millones de euros. La cuestión es, según los portavoces de la RAC, si el uso que se haga de ellos contribuirá realmente a catalizar una transición hacia una economía basada en el conocimiento.

La RAC cree que los fondos europeos podrían ser útiles para emprender grandes proyectos que resuelvan asuntos clave, como la transición digital, transición energética y ambiental, o el avance en biociencias, entre otros. Sin embargo, tienen dudas de si servirán para impulsar la investigación básica, pilar fundamental para ese cambio de modelo productivo que dé lugar a una economía moderna y basada en el conocimiento, así como la innovación verdaderamente disruptiva; si llegarán a las pequeñas y medianas empresas, o los acapararán las grandes; si contribuirán realmente a reforzar organismos estatales, como la Agencia Estatal de Investigación (AEI) o los organismos públicos de investigación (OPIs), y si ayudarán a amortiguar la pérdida de personal investigador fijo que se ha producido en España en la última década. 

Una buena forma de garantizar la adecuada orientación de los fondos sería, según plantea la Declaración de 2021, que estos se coordinen con la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación para 2021-2027, a la que confieren un papel crucial para renovar el sistema de I+D+i en nuestro país. 

Más allá de la cuestión financiera

Dejando a un lado la cuestión financiera, la RAC ha querido llamar la atención sobre un par de aspectos que considera relevantes para el sistema de ciencia español. Por un lado, está la reducción de la brecha digital, y, por otro lado, la formación de los trabajadores, de modo que puedan desarrollar sus competencias en el nuevo contexto productivo, que es más digital y tecnológico. En paralelo, llaman a incentivar la actividad de transferencia tecnológica desde la academia hasta las empresas. 

 

Y ADEMÁS


Utilizamos cookies propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarte publicidad personalizada a través del análisis de tu navegación, conforme a nuestra Política de cookies.
Si continúas navegando, aceptas su uso.


Más información

Política de privacidad | Cookies | Aviso legal | Información adicional| miembros de CEDRO