La Comisión ya destacó también la biotecnología en su agenda de trabajo para el presente año dado su “alto potencial de crecimiento y productividad laboral”.
El pasado 27 de junio el Consejo Europeo adoptaba la Agenda Estratégica 2024-2029, un documento que establece las prioridades y directrices políticas que marcarán los trabajos que se lleven a cabo a través de las distintas instituciones comunitarias, y en el que la biotecnología se señala como uno de los sectores clave para el futuro de la Unión Europea.
La agenda que regirá el devenir de la Unión Europea a lo largo del próximo lustro se ha fijado como meta fortalecer la base de la competitividad comunitaria a largo plazo, así como mejorar el bienestar económico y social de los ciudadanos europeos: Reforzaremos soberanía en sectores estratégicos y haremos de Europa una potencia tecnológica e industrial (…) Fortaleceremos nuestra seguridad económica, reduciremos dependencias perjudiciales y diversificaremos y aseguraremos las cadenas de suministro clave”, recoge el documento.
En este sentido, el Consejo Europeo ha señalado a la biotecnología como uno de los principales sectores para la consecución de estas metas: “Desarrollaremos nuestra propia capacidad en sectores sensibles y tecnologías clave de futuro como la defensa, el espacio, la inteligencia artificial, las tecnologías cuánticas, los semiconductores, 5G/6G, la salud, la biotecnología, los materiales net-zero, la movilidad, los productos farmacéuticos, los productos químicos y los materiales avanzados".
La agenda destaca además la necesidad de promover la investigación y la innovación, así como las herramientas de contratación pública, en el campo de las tecnologías emergentes y habilitadoras.
La autonomía estratégica de Europa se ha convertido en una de las prioridades de Bruselas y, la biotecnología, es una pieza clave. A finales de 2023 la Comisión Europea iniciaba un proceso de revisión centrado en el riesgo de dependencia en cuatro áreas calificadas como “trascendentales” para el futuro de la Unión Europea, entre las que se encontraba la biotecnología, junto con la inteligencia artificial, los semiconductores y la tecnología cuántica. Este grupo de deep tech fueron seleccionadas no sólo por los riesgos de dependencias y amenazas, pero también por su capacidad y naturaleza transformadora y el potencial que presentan a la hora de impulsar cambios radicales.
Además, la Comisión ya destacó también la biotecnología en su agenda de trabajo para el presente año dado su “alto potencial de crecimiento y productividad laboral”.
Desde AseBio hemos trabajado en la línea de los pasos marcados por Bruselas y, como parte de nuestra campaña “Vida a la biotecnología”, lideramos la petición a finales de noviembre de 2023 al Gobierno la creación de un Alto Comisionado para Tecnologías Estratégicas Profundas. Una propuesta que ha sentado las bases de la nueva Estrategia de Tecnologías Profundas anunciada el pasado mes de marzo por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
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