Los hemoderivados plasmáticos son productos biológicos que se obtienen a partir del plasma humano. Estos incluyen una variedad de proteínas esenciales y otros componentes que se utilizan en el tratamiento de diversas condiciones médicas, tales como: Albúmina, Factores de Coagulación (factor VIII y factor IX), Inmunoglobulinas, Antitrombina III, Fibrinógeno…
Estos hemoderivados, que son preparados a partir del plasma obtenido de las donaciones de sangre (separando dicho componente de hematíes y plaquetas) o bien de las donaciones específicas de plasma, son fundamentales en la medicina transfusional y en el manejo de diversas patologías relacionadas con la coagulación, la inmunidad y otras funciones plasmáticas.
España se encuentra en una situación deficitaria por lo que hace referencia la obtención de hemoderivados del plasma, con un déficit superior al 50% ya que las donaciones y la obtención de plasma a nivel nacional no son suficientes para obtener todos los hemoderivados plasmáticos que son precisos.
En cifras, en 2022 y según el Sistema Nacional para la Seguridad Transfusional, perteneciente al Ministerio de Sanidad, en nuestro país se enviaron 412.980 litros de plasma a la industria fraccionadora (que es la que obtiene los hemoderivados a partir del plasma), lo que corresponde a 9 litros por 1000 habitantes.
En ese mismo año, se realizaron 1.616.913 donaciones de sangre (donde unos de sus componentes es el plasma) y 66.385 donaciones específicas de plasma por medio de un proceso de aféresis. Como resultado, la producción autóctona se sitúa en 412.980 litros, mientras que para dar soporte a todos los pacientes que precisan hemoderivados se necesitan alrededor de 1.166.007 litros de plasma. Esto deja un déficit de 753.150 litros que deben importarse, ya sea totalmente, o al menos los hemoderivados obtenidos de ese plasma.
Para compensar este déficit con los hemoderivados, el sistema sanitario debe acudir a la compra de hemoderivados obtenidos a partir de sobrantes de plasma donado en otros países, donde las donaciones permiten cubrir las necesidades propias y exportar lo sobrante.
La mayoría de los países que tienen ese sobrante de plasma son naciones que compensan económicamente a sus donantes, como Estados Unidos y algunos países europeos. Esto ha llevado a una dependencia de las importaciones para poder cubrir el déficit nacional español, que representan alrededor del 60% de los hemoderivados necesarios. Al mismo tiempo, esa dependencia de compra de hemoderivados de procedencia extranjera incrementa los costes de estos frente a los obtenidos a partir del plasma de producción propio.
España, consciente de esa critica situación sanitaria, que se vio especialmente marcada durante la pandemia del COVID, está tomando varias medidas para abordar esta situación en la mayor medida posible, con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia en derivados plasmáticos, o al menos reducir el déficit, basándose en donaciones voluntarias no remuneradas (DVNR).
Algunas de estas medidas son:
Estas acciones no buscan solo aumentar la cantidad de plasma disponible, sino también mejorar la sostenibilidad y la seguridad del suministro de hemoderivados en España, mejorando también su gestión y uso, con el fin de alcanzar la autosuficiencia y reducir las vulnerabilidades en situaciones de rotura o retraso en la cadena de abastecimiento.
Y es que alcanzar la autosuficiencia en derivados plasmáticos permitiría a España tener un control completo sobre la calidad y la seguridad del plasma utilizado en sus tratamientos. Esto es crucial porque garantiza que el plasma proviene de donaciones reguladas bajo los estándares de calidad y seguridad del país, reduciendo el riesgo de infecciones o contaminaciones. Tener un suministro interno fiable también significaría que España no dependería de las fluctuaciones del mercado internacional ni de la disponibilidad de plasma de otros países, lo que es especialmente relevante en situaciones de crisis sanitaria o pandemias.
Asimismo, la autosuficiencia en derivados plasmáticos también tendría importantes beneficios económicos. Actualmente, España, como muchos otros países, invierte una cantidad significativa de recursos en la importación de plasma. Reducir esta dependencia disminuiría los costes asociados a la compra y transporte de plasma, permitiendo que esos recursos se destinen a mejorar la infraestructura sanitaria y la investigación en el ámbito de la salud.
Nombre | Xavier Senabre |
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Empresa | Fresenius Kabi |
Cargo | Subregion Manager Spain & Portugal Transfusion Medicine & Cell Therapies |
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