Ensayos clínicos en Chile: un camino para acercar la medicina del futuro

La investigación clínica es una de las herramientas más poderosas para transformar la medicina y ampliar las oportunidades de tratamiento en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 490.000 estudios registrados a nivel global, lo que refleja cómo los ensayos clínicos se han consolidado como el motor que acerca la innovación científica a quienes más la necesitan. En Chile, este modelo ha crecido sostenidamente en la última década, permitiendo

La investigación clínica es una de las herramientas más poderosas para transformar la medicina y ampliar las oportunidades de tratamiento en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 490.000 estudios registrados a nivel global, lo que refleja cómo los ensayos clínicos se han consolidado como el motor que acerca la innovación científica a quienes más la necesitan.

En Chile, este modelo ha crecido sostenidamente en la última década, permitiendo que miles de personas accedan a terapias en evaluación antes de que estén disponibles en la práctica habitual. El país ha participado en más de 800 estudios clínicos en los últimos años, con un predominio en oncología, pero también con avances en enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, neurológicas y autoinmunes. Esta diversificación ha sido clave para posicionar a Chile como un polo atractivo para la investigación biomédica en América Latina.

El desarrollo de los ensayos clínicos combina distintos factores: un sistema de salud con profesionales altamente capacitados, centros hospitalarios con capacidad investigativa, marcos regulatorios que garantizan estándares éticos y un creciente interés de patrocinadores internacionales que ven en Chile un entorno confiable. La promulgación de normativas más estrictas en 2015 fortaleció la protección a los pacientes, aunque también introdujo desafíos en términos de tiempos y burocracia. Pese a ello, el país ha demostrado que es capaz de sostener un ecosistema competitivo, donde la rigurosidad y el cumplimiento normativo son parte esencial de la práctica.

Más allá de las cifras, la investigación clínica representa una oportunidad concreta para quienes enfrentan enfermedades de alta complejidad. Participar en un estudio no solo abre la posibilidad de acceder a terapias innovadoras como la inmunoterapia, la medicina de precisión o los tratamientos dirigidos, sino que también contribuye a generar conocimiento científico que impacta en las políticas de salud y en el diseño de nuevas estrategias terapéuticas. Para las familias, significa contar con una alternativa en momentos en que las opciones parecen limitadas, y para el país, implica fortalecer su rol en la red internacional de innovación.

En este contexto, centros especializados han jugado un papel relevante. Instituciones como el Centro de Estudios Clínicos SAGA han logrado consolidarse en pocos años con más de 80 estudios activos y cientos de pacientes, demostrando que en Chile es posible llevar adelante investigación de alto nivel con impacto real en la vida de las personas. Su experiencia refleja cómo la conjunción de protocolos rigurosos, colaboración internacional y un equipo humano comprometido puede transformar a un país en referente regional en investigación biomédica.

El futuro de los ensayos clínicos en Chile enfrenta desafíos claros: lograr mayor alineación con la carga de enfermedad local, agilizar procesos regulatorios sin sacrificar estándares éticos, garantizar continuidad de acceso a tratamientos después de los ensayos y diversificar las fuentes de financiamiento para reducir la dependencia de patrocinadores internacionales.

En un escenario global donde el cáncer de mama, el gástrico o las enfermedades crónicas siguen siendo una amenaza para millones de personas, Chile tiene la oportunidad de seguir fortaleciendo su posición como un polo de innovación y colaboración científica. La investigación clínica no solo ofrece terapias del futuro a pacientes que las necesitan hoy, sino que también contribuye a construir un sistema de salud más robusto, resiliente y equitativo.

En definitiva, cada ensayo clínico realizado en Chile no es solo un paso en la generación de evidencia científica, sino una puerta que se abre para transformar la vida de pacientes y familias. El reto ahora es sostener este crecimiento con políticas públicas, alianzas internacionales y el compromiso de todos los actores del ecosistema. Así, la medicina del mañana podrá escribirse también desde este rincón del Cono Sur.

 

En el marco del crecimiento sostenido de los ensayos clínicos en Chile, conversamos con Julio San Martín, gerente general de Centro de Estudios Clínicos SAGA, para conocer su visión sobre el presente y futuro de esta área. Desde el rol que cumplen los estudios clínicos en el acceso a tratamientos innovadores, hasta los desafíos regulatorios y de articulación con el sistema público.

¿Cómo describirías la evolución de los ensayos clínicos en Chile en los últimos años?

En la última década Chile se ha posicionado como un polo atractivo para la investigación biomédica en Latinoamérica. Pasamos de una participación incipiente a contar con más de 80 estudios clínicos en distintas áreas, que van desde la oncología hasta enfermedades cardiovasculares, neurológicas y autoinmunes. Tenemos investigadores altamente capacitados, centros serios y un marco regulatorio que, aunque más estricto desde 2015, ha elevado los estándares éticos y de calidad.

¿Qué oportunidades ve hacia el futuro de la investigación clínica en Chile?

Chile tiene la posibilidad de consolidarse como un referente regional, pero eso exige diversificar más allá de la oncología. Queremos abrirnos a nuevas áreas como la neurorehabilitación, que puede generar alianzas con hospitales y ministerios. También es fundamental instalar el tema de los estudios clínicos en la agenda pública: que se entienda que no son experimentos lejanos, sino oportunidades reales y seguras para acceder a terapias innovadoras. Ese debe ser nuestro mensaje central, claro y humano: los estudios clínicos son la mejor alternativa que existe hoy para muchos pacientes.

¿Por qué es importante que los pacientes en Chile tengan acceso a ensayos clínicos?

Porque muchas veces son la única o la mejor alternativa que tienen frente a enfermedades de alta complejidad. Un ensayo clínico abre la posibilidad de acceder a terapias innovadoras, como la inmunoterapia o la medicina de precisión, mucho antes de que lleguen al mercado. Además, participar en estas investigaciones no solo beneficia al paciente y a su familia, sino que contribuye a generar conocimiento que impacta en políticas de salud y en el diseño de nuevas estrategias terapéuticas.

¿Qué se necesita para que Chile siga avanzando en materia de investigación clínica?

Lo esencial es alinear la investigación con las necesidades reales de salud del país. Tenemos que lograr que los ensayos clínicos respondan a la carga de enfermedad local y que los resultados se traduzcan en beneficios sostenibles. También es clave diversificar las fuentes de financiamiento para no depender tanto de patrocinadores internacionales, y garantizar la continuidad de acceso a los tratamientos después de finalizados los estudios. En definitiva, se trata de fortalecer un ecosistema que combine rigor científico, políticas públicas claras y colaboración internacional.

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Artículo escrito por:
Centro de Estudios Clínicos SAGA