Conociendo a... Bioasturias

bioasturias 1

Descubre la metamorfosis económica de Asturias en el ámbito biotecnológico: La asociación Bioasturias, reconocida como Clúster empresarial, lidera un ecosistema en crecimiento con proyectos innovadores y oportunidades de inversión.

Asturias atraviesa una metamorfosis económica donde la tradición industrial y la vanguardia biotecnológica convergen para consolidar un ecosistema de alto valor añadido. Al frente de este movimiento se encuentra Mateo Tuñón Granda, Gerente de Bioasturias, la asociación que recientemente ha sido reconocida como Clúster empresarial y que ya agrupa a medio centenar de entidades. En esta entrevista, Tuñón analiza la madurez de un sector que combina gigantes consolidados como Bayer con una nueva generación de startups disruptivas, desgranando las claves de la colaboración público-privada, los retos regulatorios y las oportunidades de inversión en un territorio que aspira a ser referente internacional en ciencias de la vida.

"El sector biotecnológico asturiano vive un momento de expansión estratégica sin estar aún saturado por inversores".

Bioasturias nace con el objetivo de crear un marco de colaboración abierto. ¿en qué punto de madurez se encuentra el ecosistema biotecnológico asturiano?

En Asturias contamos con empresas biotecnológicas y farmacéuticas consolidadas, con presencia internacional y una larga trayectoria, como Bayer —que fabrica en Asturias toda la aspirina del mundo—, Industrias Roko y Agar de Asturias —referentes globales en la producción de agar—, o Metrohm Dropsens y Micrux Technologies —que producen y comercializan dispositivos de análisis electroquímicos para todo el mundo—.

Estas compañías conviven con un creciente grupo de empresas emergentes que desarrollan proyectos innovadores en áreas muy diversas de la biotecnología, muchas de ellas con clara proyección internacional.

El sector se encuentra en un momento de expansión especialmente interesante: aún no está lo suficientemente maduro ni saturado por inversores o proveedores, lo que genera oportunidades muy atractivas para la colaboración y la entrada de nuevos actores.

 

¿Qué criterios sigue la asociación para integrar a nuevas entidades y asegurar que se mantenga el foco en la innovación y el progreso tecnológico?

En Bioasturias integramos a entidades que formen parte de cualquier eslabón de la cadena de valor del ámbito bio y que aporten un valor real. Acogemos a todos los colores de la biotecnología, pero también a empresas tecnológicas, proveedores especializados que faciliten el desarrollo de productos o servicios bio, así como centros tecnológicos y de investigación.

El objetivo es mantener un ecosistema dinámico, complementario y orientado al progreso tecnológico y la cooperación entre los distintos agentes.

 

Desde la perspectiva de Farmabiotec, observamos una convergencia entre biotecnología y farmacia. ¿Qué papel juegan las empresas de su asociación en la cadena de valor del sector farmacéutico actual?

En Bioasturias entendemos que la cadena de valor farmacéutica es amplia e integramos a actores de todos los eslabones posibles. Entre nuestros socios conviven empresas de distribución farmacéutica, compañías que desarrollan productos sanitarios o cosméticos con venta directa a farmacia o a grandes grupos, y proyectos centrados en el desarrollo de fármacos de base biotecnológica, entre otros.

Esta amplitud genera colaboraciones muy enriquecedoras. Un ejemplo muy reciente es el caso de Propharex, una distribuidora farmacéutica asturiana, con quien estamos valorando un proyecto de I+D biotecnológico con la Universidad de Oviedo con aplicación farmacéutica en el ámbito del deporte de élite. Este tipo de sinergias reflejan cómo la cooperación entre entidades tradicionalmente distantes puede impulsar la innovación real.

 

El sector biotecnológico requiere inversiones intensivas y largos periodos de maduración. ¿Qué herramientas de financiación o apoyo institucional considera críticas para sostener el crecimiento de sus socios?

Nuestras empresas biotecnológicas necesitan fundamentalmente dos tipos de apoyo: por un lado, financiación temprana para ordenar los primeros pasos, algunas veces incluso antes de la constitución formal de las compañías; y por otro, la que permite afrontar rondas de inversión mayores, de varios millones de euros, en etapas en las que los proyectos de I+D no son suficientes y el apoyo institucional resulta limitado.

En este último tramo, los grandes fondos sectoriales y los family offices regionales juegan un papel crucial, ya que permiten a las empresas dar los últimos pasos previos a la licencia de sus tecnologías.

En Asturias existen instrumentos muy interesantes, tanto públicos como privados: el Fondo Asturias Startup, la nueva iniciativa Paraíso Natural Ventures, o fondos privados como GooApps Ventures o Urriellu Ventures, entre otros. El momento actual es además muy atractivo para la entrada de capital externo, dado el aumento de proyectos asturianos con rondas abiertas y condiciones de inversión competitivas frente a otros ecosistemas más maduros.

Sostener una estrategia financiera estable y de largo alcance para el sector de ciencias de la vida es esencial, ya que su potencial de impacto económico y social es enorme.

 

¿Cómo está afectando la actual regulación europea y nacional a la agilidad de las bioempresas asturianas a la hora de innovar?

La actual regulación europea, cada vez más compleja, supone un freno a la competitividad y a la agilidad de nuestras empresas. En Asturias tenemos compañías que ya exportan a más de 60 países —como Nanoker, Termosalud, Ortoibérica o Rediversity— y que reciben una excelente acogida internacional. Sin embargo, los cambios regulatorios en el ámbito europeo y nacional no siempre acompañan este crecimiento ni facilitan su expansión comercial, lo que genera un desajuste entre la capacidad de innovación de nuestras empresas y la realidad administrativa que deben afrontar.

 

Asturias tiene una fuerte tradición industrial. ¿Cómo se está integrando la "nueva economía" biotecnológica con el tejido industrial más tradicional de la región?

La biotecnología no compite con la tradición industrial asturiana: la moderniza e hibrida con ella, convirtiéndose en aliada natural de sectores clave. Esta hibridación se está materializando en varios frentes.

Por un lado, sectores tradicionales como el agroalimentario —líder en los ámbitos lácteo, cárnico o cafetero, entre otros— están incorporando cada vez más procesos y soluciones bio que mejoran las capacidades y la trazabilidad de sus productos.

Al mismo tiempo, grandes empresas del ámbito metalúrgico, como ArcelorMittal, están impulsando nuevas empresas emergentes biotecnológicas, como Arquea Biological Innovation, centrada en la detección de patógenos en industria alimentaria.

En el plano institucional, el Principado de Asturias está apostando por iniciativas punteras, como la creación de INCIVAsturias, la Incubadora de Alta Tecnología en Ciencias de la Vida, que permitirá disponer de laboratorios, salas blancas y equipamiento avanzado, además de servicios de alto valor para el sector, facilitando la instalación y crecimiento de empresas biotech en la región. Además, están apoyando proyectos pioneros como la implantación de empresas biotecnológicas en antiguos pozos mineros. El Centro de Innovación de Carrio es un ejemplo de referencia mundial, donde compañías como Cantábrica Agricultura Urbana o Entomo Agroindustrial están desarrollando proyectos.

Todo este conjunto refleja una integración sólida entre la base industrial tradicional y la nueva economía del conocimiento científico que está conformando el futuro económico asturiano.

 

Finalmente, ¿cuál es el mensaje que Bioasturias quiere transmitir a los inversores y profesionales que leen Farmabiotec sobre el potencial del sector en el Principado?

Asturias es una pequeña región con una sólida tradición industrial, que está dando un giro hacia la innovación: el sector bio representa hoy más del 1,5% del PIB regional y es considerado estratégico, lo que ha llevado al Principado a reconocer a Bioasturias como Clúster empresarial el año pasado.
A los inversores queremos transmitirles que las oportunidades en empresas bio asturianas son muy atractivas. Existen proyectos que llevan años madurando en el entorno científico regional, con un alto nivel competitivo y valoraciones aún accesibles dada la juventud del ecosistema.

A los profesionales del sector les diría que el tejido productivo bio en Asturias es mucho más amplio de lo que aún se percibe desde fuera. Solo en 2025, los socios de Bioasturias pasaron de 30 a 50 entidades, y hemos identificado alrededor de 150 organizaciones que desarrollan actividades relacionadas con las ciencias de la vida.

Desde Bioasturias trabajamos para hacer crecer a estas empresas, generando conexiones y nuevas oportunidades de colaboración público-privada, dentro y fuera de Asturias. Nuestro propósito desde el nacimiento de la asociación, hace ya cuatro años, ha sido alinear al sector empresarial, científico y público bajo una misma visión: hacer de Asturias un territorio de referencia para las ciencias de la vida.

Descarga sugerida:

Conociendo a... Bioasturias

Artículo escrito por:
Mateo Tuñón Granda Gerente Bioasturias